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jueves, 17 de noviembre de 2016

Pink Floyd – The Early Years (1965 – 1972)


Durante décadas los fans hemos reclamado material en vivo y durante décadas, mucho de ese material circuló como bootleg. Pink Floyd nunca se ha caracterizado por ser una banda que tome en cuenta la opinión de los fans y muchas veces bloquearon los intentos por sacar material inédito. Por ello este box-set es un sueño hecho realidad. No tiene muchas sorpresas pero al fin contamos con todo este material editado profesionalmente con una excelente calidad de audio y de video. 

En 2011 se inició la campaña Why Pink Floyd? el fruto de un vasto trabajo de redición y remasterización.  De todo lo publicado se destacan los Immersion box-set, del Dark side of the Moon, Whish you Where Here y The Wall; se hizo un gran trabajo agregando mucho material inédito y cortes en vivo. Es algo con lo cual hemos fantaseado por mucho tiempo. El gran ausente de esa etapa es el Animales y hubiera sido interesante contar con una versión expandida de ese disco; no existen cortes en vivo de esa gira, los Floyd nunca la grabaron, el público sí lo hizo y hay varios bootlegs pero la calidad del sonido es muy deficiente. Es una pena y es el gran vacío que deja todo esto.

Con la edición de este nuevo box-set tenemos por primera vez un panorama muy completo  de las diferentes etapas de Pink Floyd en vivo y en estudio, me es difícil contener mi emoción.

Volumen 1 1965-1967: Cambridge St/ation



El primer disco no tiene muchas sorpresas; las primeras seis canciones fueron editadas el 2015, en el EP 1965: Their First Recording. Es todo lo que queda del primer Pink Floyd con Bob Klose  en la segunda guitarra. Si bien son canciones con un sonido muy propio de los sesentas el estilo de Barrett ya marca una diferencia y creo que es una adición muy interesante al catálogo de la banda. La siguientes cinco canciones, son los singles que todos conocemos de la era Barrett y que fueron editados y reeditados varias veces en diferentes versiones. Las seis canciones que cierran este primer disco, son las mezclas que se hicieron el 2010 cuando salió el recopilatorio An Introduction to Syd Barrett, aunque la única canción incluida en ese momento fue Matilda Mother. Desde luego aquí lo que se destaca son las tres últimas, las que cierran la primera etapa de la banda. In the Beechwoods  es una canción que nunca fue terminada porque Barrett ya no estaba en condiciones de grabar. Al respecto, se ha escrito mucho, lo caótico que fueron las últimas sesiones, la dolorosa determinación de la banda y lo complicado que fue grabar el Madcap Laughs. Scream thy Last Scream y Vegetable Man, son canciones muy conocidas en el medio, en más de una ocasión la banda se opuso a su inclusión en algunos recopilatorios y es la primera vez que son editadas de manera oficial.  

Fue una etapa muy dura, es hasta doloroso escuchar esas tres últimas canciones pero era necesario incluirlas. El segundo disco es más interesante la primera parte es el legendario concierto en Estocolmo 1967, es el único en vivo con Syd Barrett del que se tiene una grabación completa y de buena calidad. Realmente es una adición más que necesaria, muestra todo el potencial de la banda, pese a todas las dificultades técnicas, las voces son casi inaudibles. La segunda parte del disco son las John Latham Sessions, de las cuales había constancia; en lo personal nunca las había escuchado. Son una serie de improvisaciones bien psicodélicas, interesantes pero prescindibles y con ello se cierra definitivamente la etapa Barrett.  Pero lo que se destaca sin duda es la calidad de la imagen; el trabajo de restauración es extraordinario; mucho del material publicando ha circulado entre los coleccionistas pero nunca con esta calidad. No todo el material es interesante y se lo pudo haber ordenado de otra manera, las BBC sessions por ejemplo copiladas en un par de discos y se pudo hacer mayor énfasis en el material en vivo, el concierto en París de julio de 1970 que tienen una excelente calidad de audio pudo haber sido reeditado.   

Volumen 2 1968: Germin/ation



Aquí tampoco hay muchas sorpresas, las cuatro primeras canciones son los primeros singles ya con Gilmour y las dos primeras nunca me gustaron. Las canciones cinco y seis, nunca las había escuchado y ni sabía que existían Song 1 y Roger’s Boogie, muy al estilo del Pink Floyd de esos años, experimental y etéreo; interesante pero igual prescindible. Las siguientes son las BBC sessions de ese año, nada nuevo; la calidad de audio es mejor de lo que recordaba, salvo en la última canción, Interstellar Overdrive. Lo que se destaca sin duda son Murderotric Woman y The Massed Gadgets of Hercules, versiones muy interesantes y todavía en desarrollo de canciones más conocidas y justamente ese tal vez es el mayor reproche; hay demasiadas versiones de Careful with That Axe, Eugene, A Saucerful of Secrets y Set The Controls For The Heart Of The Sun. Es la base del set-list de ese periodo pero es innecesario repetirlas hasta el cansancio. 

El segundo disco es más interesante, son presentaciones en vivo y apariciones en programas de televisión con una gran calidad de video. Es la contraparte, Pink Floyd siempre fue una banda visual, ahí se destacan las versiones, de Let There Be More Light, rara vez interpretada en vivo, Instrumental Improvisation en The Sound Of Change, Interstellar Overdrive en Pop 68 y Flaming, toda una rareza en vivo. Pero algo que no entiendo es porque tienen que incluir un DVD y un Blu-Ray con el mismo material, me parece bastante insulso. Se pudo aprovechar mejor ese espacio, existe bastante material para eso.

Volumen 3: 1969: Dramatis/ation



Aquí la cosa se pone más interesante, las versiones de Theme y More Blues son realmente excelentes y las voy a escuchar con bastante frecuencia. Las BBC Sessions son igual más interesantes y de mejor calidad, combinando canciones del Ummagumma y del More, junto con una versión corta de Careful with That Axe, Eugene; es un bonito set y son cosas que de seguro voy a seguir escuchando en años venideros. La última parte de este disco es el legendario Live at The Paradiso, que también circuló durante décadas pues era uno de los pocos bootlegs con un buen audio, aunque se trata de una grabación parcial. En el segundo disco por fin tenemos una versión oficial de The Man and the Journey, el espectáculo más ambicioso que Pink Floyd puso en escena hasta ese momento. A lo largo de los años se han editado varias versiones con una calidad bastante regular, tenerlo en este compilado es muy gratificante. Era perentorio incluirlo, la banda bloqueó varias veces su edición pues a juicio de Roger Waters nadie estaría dispuesto a escuchar grabaciones en vivo; por suerte recapacitó. Solo con esto estaría plenamente satisfecho. 

En el DVD, nuevamente tenemos cosas muy interesantes pero lo que se destaca es la versión visual, aunque parcial de The Man and the Journey; ni sabía que existía. Y el bonus es la famosa versión de Interstellar Overdrive con Frank Zappa; me hubiera gustado que incluyan más material de ese concierto. 

Volumen 4: 1970: Devi/ation



Aquí se viene todo lo que he estado esperando, desde que descubrí Pink Floyd, al fin tenemos versiones en vivo de Atom Heart Mother. En lo personal me habría gustado que incluyan todo el concierto de Montreux, pues tiene un buen sonido y un set-list muy interesante. Se nota todo el trabajo de remasterización aunque todavía se evidencian los problemas técnicos de la grabación de origen. Espero que en algún momento el concierto sea reeditado. Embryo, es una canción que funciona muy bien en vivo, y esta versión –grabada para la BBC– da testimonio; ya anticipa algunas partes que serán incluidas en Echoes, algún tiempo después. De Fat Old Sun, existen mejores versiones, incluyendo la del Montreux 1970, pero es una canción hermosa y la disfruto mucho, de hecho el Atom Heart Mother es uno de mis discos favoritos. Lo que sigue es Green is the Colour y la infaltable Careful with That Axe, Eugene. If, es una canción muy emotiva, desgarradora; no hay muchas grabaciones en vivo y por eso siempre es interesante escucharla. La última canción es nuevamente Atom Heart Mother pero en su versión integral con el coro y los cobres. Una excelente interpretación, y es uno de los periodos de la banda que más me gusta.

El segundo disco tiene cosas interesantes pero se podían haber dejado de lado sin mucho problema.
Cuando se reeditó el soundtrack Zabriskie Point, en 1997, se hizo un gran trabajo al incluir cuatro temas inéditos; el gran ausente en ese momento fue The Violent Sequence que finalmente fue incluido en el Immersion Box-Set del Dark Side of the Moon. Aquí tenemos una versión más corta, al igual que versiones alternativas de canciones que figuran en el soundtrack. Es una decepción pero lo mejor que tiene este disco, es el demo de Atom Heart Mother, es una obra casi terminada, muy similar a la versión en vivo. De hecho ese mi reproche, se podían haber incluido más material en vivo; los DVD lo compensan, tenemos dos conciertos aunque también me hubiera gustado tener las pistas de audio. Y sin duda el bonus es la versión cuadrafónica del Atom Heart Mother; es un lindo detalle, nos da la oportunidad de redescubrir el disco.

Volumen 5: 1971: Reverber/ation



Una de las canciones más interesantes de todo el box-set es la que abre este disco, Nothing Part 14; la historia es conocida, Echoes fue construida en base a una serie de fragmentos compilados bajo el rótulo Nothing, Parts 1-24, de ello surgió The Son of Nothing y The Return of the Son of Nothing. Creo que habría sido muy interesante dar testimonio de ese proceso; haberlo incluido satisface, en cierta medida, la curiosidad. Lo interesante en Pink Floyd es eso, es ver y escuchar la evolución de la banda; hay suficiente material que muestra cómo las canciones fueron construidas y cómo fueron evolucionando en escena. Lo que sigue es uno de los famosos In Concert de la BBC; comienza con una versión más interesante de Fat Old Sun, le sigue One of these Days (muy similar a la versión del Live at Pompeii) y Embryo; Echoes cierra el set. Me sorprende que no se hayan incluido más versiones en vivo, pues existen grabaciones de mejor calidad, como el Montreux  1971 y el concierto el Golden Hall de San Diego de ese mismo año. El DVD tiene  algunas versiones en vivo pero nada muy relevante.

Volumen 6: 1972: Obfusc/ation



El Obscured by Clouds, es uno de mis discos favoritos de Floyd, pero no sé si era necesario sacar un remix. El disco suena diferente, pero no encuentro mayores diferencias. Material en vivo de este periodo existe y es una pena que no haya sido incluido; es lo que falta sin duda, son las primeras versiones del Dark Side of the Moon. El DVD tampoco tiene  muchas sorpresas a excepción del audio del Live at Pompeii, que también fue incluido como un disco extra, lo que me parece redundante. Durante mucho tiempo hemos esperado una versión en disco de Live at Pompeii, en mi copia percibo problemas en el mix, mucha saturación en algunas partes, espero que no sea un defecto generalizado, pues opaca por completo el trabajo de remasterización.

Volumen 7: 1967-1972: Continu/atio



Uno de los problemas con las BBC sessions, es que el sonido no siempre era de buena calidad, por eso la banda nunca quiso compilarlas y comercializarlas. Este disco no tiene  cosas muy interesantes, sobre todo por la calidad del sonido, lo que se destaca es Blues,  Baby Blue Shuffle in D Major y Moonhead. Pero la cereza sobre el pastel es la versión de Echoes en el Wembley 1974 y al fin tenemos el concierto completo. La primera parte fue editada en Immersion box-set del Whish You Where Here y la segunda parte en el Dark Side, lo que faltaba era el encore. Aunque me gustaría tenerlo en un solo packing, creo que estoy satisfecho, pues al fin tenemos un concierto completo de ese periodo y esta versión de Echoes es genial, con las coristas y el solo de saxofón.

En resumen, es un box-set fenomenal, con mucho material inédito pero con sus pequeñas deficiencias que no le restan mérito el inmenso trabajo realizado. Yo me doy por satisfecho aunque todavía quedan muchas cosas guardas en las bóvedas floydianas.  

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Roger Waters - The Wall (2015)


Era necesario verlo y quedé pasmado; pese a que hay suficiente material de la gira, hoy en día se pueden grabar bootlegs con una calidad de imagen y de sonido extraordinario, verlo nuevamente genera el mismo impacto, es un choque emocional que sacude los cimientos de lo que soy o de lo que pretendo ser. Crecí escuchando a Pink Floyd, aunque como disco el The Wall no me termina de convencer, no podemos negar que fue el espectáculo más extraordinario de todos los tiempos. La idea fue colosal, a la altura Pink Floyd; pero incluso para ellos fue difícil ponerlo en práctica. Sólo se llevaron a cabo treinta y un conciertos en tres ciudades, incluyendo las once fechas en el Earls Court de Londres, presentaciones que fueron grabadas. Hasta ahora no se sabe muy bien por qué ese material no fue utilizado, hay muchos rumores al respecto, algunos fueron confirmados y otros desmentidos, pero al parecer Waters nunca estuvo satisfecho con la calidad del video ni con el desempeño de la banda. Tuvimos que esperar veinte años para tener la pista de audio. 


The Wall fue concebido como una orgía visual y por ello la versión en estudio se queda chica, la música se comprime al máximo, para encajar en dos discos. Por eso la versión en vivo es más interesante, restituye la música tal y como fue concebida, si bien el booklet del Is there Anybody Out There? tiene muy buenas fotos, y el Immersion Box Set igual y algunas partes del video, hay algo que se pierde irremediablemente y es una pena que no tengamos una versión visual del espectáculo, el más ambicioso y caro de ese momento; la gira del The Wall, fue un fracaso en términos estrictamente económicos pero sienta un precedente sobre el cual tendrán que medirse todas las bandas. 


Tenía once años cuando vi la versión de Roger Waters en conmemoración a la caída del muro de Berlín, demás está decir que quedé deslumbrado. Era una locura ver como construían el muro frente a la banda, es algo que siempre recordaré; y para la última canción del primer set, con Waters cantando en el único espacio libre y al finalizar se cierra el muro, es una imagen demasiado fuerte. La llegada de Waters en helicóptero y la banda militar que interpreta Bring the Boys Back Home, fue lo más impresionante que vi. En retrospectiva, a nivel musical no me gusta mucho, rara vez lo escucho pero si lo veo de cuando en cuando. No deja de ser una gran proeza técnica, pero nunca será lo mismo ver a Waters que a Pink Floyd; creo que en la batalla él perdió. Una fuerza creativa desgastada; si bien no se resolvió a puñetazos, los tribunales tranzaron. Waters intentó asesinar a Pink Floyd, pero no pudo hacerlo porque la banda era una entidad que lo rebasaba en fuerza y tamaño. Es la victoria de Gilmour, si el A Momentary Lapse of Reason es más un disco de solista, como lo es el Final Cut, el Division Bell y el Endless River son discos de Pink Floyd y la banda funcionó muy bien sin Roger Waters.


Si The Pros and Cons of Hitch Hiking, es un disco excelente, el Radio K.A.O.S. se queda corto y el Amused to Death a nivel narrativo es muy bueno pero no me termina de convencer. Incluso en vivo, Waters armó una banda muy sólida pero suena como un Pink Floyd cojo y malhecho; y algo que el bajista nunca pudo hacer fue encontrar un vocalista a la altura de Gilmour. Todo lo que hizo, los años que pasó enemistado con la banda no sirvieron de nada pues The Wall es la obra por la cual Waters será recordado y es un disco de Pink Floyd. Por eso, cuando se inicia el In the Flesh Tour, a mediados de 1999, la primera gira en doce años, en el afiche promocional se recalca el hecho que Waters es el genio creativo detrás de esa banda; una verdad a medias pero es lo que necesitaba para salir del letargo. La gira del Division Bell termina en octubre de 1994, después la banda cesó actividades pues habían llegado a su punto culminante, nada más podían hacer; eran irrelevantes a nivel musical, la crítica fue unánime y contundente. Dos giras extensas, los conciertos más grandes y más recordados de ese periodo, los estadios colosales y la fatiga. Sin que nadie lo advirtiera Pink Floyd dejó existir y Waters cubrió ese vacío.


No deja de ser irónico, The Wall fue concebido como una metáfora de la alienación de la banda frente al público; en la ausencia del rosa se imponen las aguas. El bajista que vuelve a los escenarios, a los estadios enormes y las giras monstruosas; el espectáculo dantesco, inverosímil en su magnitud. Los roles invertidos y ahora Waters parece disfrutarlo. El In the Flesh Tour se extendió por tres años, ciento cinco conciertos en total; su gira más exitosa hasta ese momento. Cuando la banda se reúne el 2005, para tocar un set de veinte minutos, muchos avizoraron una gira; pero Gilmour fue tajante, él ya superó esa etapa de su vida y puede hacer lo que le venga en gana. Puso en marcha el Endless River como un tributo a Richard Wright. Era necesario cerrar ese ciclo volviendo a las raíces mismas del mito floydiano; en lo personal me encanta ese disco, pues tiene un sonido muy similar a lo que venían desarrollando antes del Dark Side of the Moon, un periodo liderado por el tecladista; y sea dicho de paso en estructura se asemeja bastante al Broken China, el último disco de Richard Wright. 


Olvidamos con mucha facilidad el rol fundamental que tuvo Wright en la construcción y consolidación del sonido. Fue una pieza clave en todos esos años de búsqueda y de transición. Para el 76, Wright no participa del proceso creativo porque de las canciones que entraron en el Animals, dos de ellas fueron trabajadas durante la gira del Dark Side of the Moon, las otras dos las compuso Waters para cerrar el concepto. De cualquier forma el trabajo de los teclados es excepcional y no podemos desmerecer el papel de Wright ni el de Mason en ese disco. Para las sesiones del The Wall, la situación había cambiado; Waters toma el control del proyecto y la relación con los otros miembros se degrada considerablemente. Era su idea y a su juicio la banda no estaba colaborando lo suficiente como para adjudicarse derechos por regalías. No dudó en reemplazar a Gilmour ni a Mason y a Wright lo despidió. Fue el quiebre definitivo; no cabe duda que Waters actúo como un cretino. El bajista quiso demostrar que él era Pink Floyd y fracasó en el intento, porque esa máquina colosal siempre fue una banda. Mason explica muy bien, el ambiente de odio que generó Waters, como quiso destruirlos y cómo intentaron reconstruirse. Con el tiempo Waters quiso hacer las paces, fue su error después de todo, pero el daño ya estaba hecho y jamás pudo enmendarlo. 


Volver a los estadios y al espectáculo grandilocuente y soberbio, no es una meta para David Gilmour, pero Waters lo asume sin remilgos. El 2006 se inicia la gira del Dark Side of the Moon y también se extiende por tres años; Waters prometió un DVD que nunca salió pero hay muy buenos bootlegs. No obstante, sigo teniendo la incómoda sensación que algo falta, algo no encaja, no me convencen las voces ni las guitarras. En contraposición la gira del On an Island tiene un sonido muy floydiano, además que tiene un set-list más interesante pues incorpora rarezas e incluso canciones de Syd Barrett. Los dos conciertos que dan testimonio de esa gira son excelentes y quedó para la posteridad la última interpretación de Echoes con Richard Wright. Nos dejamos seducir por la nostalgia, por todo lo que representa Pink Floyd, la banda más mítica de todos los tiempos y Roger Waters tuvo la osadía de llevarse al muro de gira. Al disponer de la tecnología y de los recursos montó un espectáculo fuera toda norma. Ahí el bajista superó por mucho cualquier espectáculo de Pink Floyd y de cualquier otra banda, es la obra más compleja jamás puesta en escena. 


Cabe señalar que en el DVD se pierden muchas cosas, proyecciones en los costados, en el techo, entre el público y sin embargo, el DVD es una gran experiencia visual, con una calidad de imagen impecable. No es un concierto, es más un documental pues la película sigue la travesía de Roger Waters, el rencuentro con la tumba de su padre, de su abuelo, el recuerdo desgarrador de las guerras mundiales, la batalla de Montecassino; el dolor que nunca pudo superar, es el vacío que lo incitó a construir el muro. Los traumas de la niñez, el fracaso amoroso, el peso de la industria y afrontar la cruda realidad: somos ladrillos en una pared y ante ello solo nos queda asumir la sentencia final: para ser libre hay que enfrentar el miedo. Es un disco depresivo y se acentúa con todas esas escenas de Roger Waters encarando, una vez más, la muerte de su padre. Y nosotros como espectadores contemplamos al mito, a la máquina, Pink Floyd en toda su magnificencia, en toda su arrogancia pero aun así sigue faltando la guitarra y la voz de David Gilmour. A veces lo único que nos hace falta es una lección de humildad.