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martes, 31 de octubre de 2017

Scream Bolivia 2017


Contra todo pronóstico, se puede decir que el Scream Bolivia fue un éxito. Y creo que hay que ser muy sinceros al respecto, la cartelera no era atractiva, muchas bandas fueron cancelando y al final el evento se convirtió en un acontecimiento de segunda mano, con solistas casi irrelevantes en la escena internacional. Por eso el público dudó, y faltó gente para el concierto. Yo mismo dudé en asistir y lo hice porque la mano justiciera del destino encaminó mis pasos hasta cierto hotel en cuyo lobby Gene Simmons tomaba un café. Fui por convicción ideológica, sin grandes expectativas, y quedé agradablemente sorprendido. 


A las 16:15, cuando ingresaba al Teatro al Aire Libre, Alma Eterna ya había comenzado su set. Lo primero que llamó mi atención fue la calidad del sonido y la banda lo hizo muy bien, con una gran presencia escénica, buenos instrumentistas, fue una excelente manera de comenzar el espectáculo. El escenario en sí también lucía muy bien, me sorprendió mucho el profesionalismo con el que se manejó el evento, algo bastante inusual en un país caracterizado por su informalidad. No era la primera vez que veía a Alma Eterna, pues es la banda candente de la escena, pero era la primera vez que la podía escuchar con claridad; pues el sonido es una notable deficiencia en los conciertos locales, no hay buenos equipos y tampoco hay buenos profesionales. Eso bastó para despertar mi curiosidad, y cuando pille el disco lo escucharé con detenimiento.


Lo único verdaderamente reprochable, es el tiempo transcurrido entre banda y banda. Hay que reorganizar el escenario, probar el sonido, se entiende que no es una tarea sencilla, pero esas pausas largas rompían con la energía del concierto. Entre tanto la gente podía comer, aunque el aburrimiento era bastante perceptible. Malón tomó el escenario, nunca he sido fan de bandas latinas, estoy consciente que Hermética fue un paso decisivo en el metal latinoamericano, pero nada más. La banda tuvo una prestación impecable, quedé muy impresionado por el trabajo vocal, pero Malón se quedó corto, no tuvo una buena interacción con el público, los músicos parecían frustrados; sobre todo el vocalista, se comportaba como si estuviera incómodo; y si bien el set fue impecable, el concierto es un momento de comunión entre el artista y el público, algo que no aconteció y fue bastante raro. No obstante, el grupo hizo lo suyo y también despertó mi curiosidad.


Luego de una espera interminable, entró Tarja y fue momento apoteósico. Adoro como esa mujer canta y sin ella Nightwish no es lo mismo, pero tampoco es lo mismo verla a ella como solista. No conozco muy bien su trabajo fuera de la banda, pero sonó estupendo y el juego de luces le agregó mucho al concierto. Tarja fue uno de los puntos más destacados, tiene una gran presencia escénica, una voz incomparable y una gran interacción con el público, en un español casi perfecto valga la aclaración. Pese a un pequeño resbalón y la consternación del personal de apoyo que tardó en responder, fue un set impecable de principio a fin.


Después de incontables minutos de ansiedad extrema, comenzó a sonar Bad to Bone dando inicio al set del legendario Dee Snider. Al igual que en el caso anterior no es lo mismo verlo a él como solista que ver a Twisted Sisters; nunca he sido fan de esa banda, tenía un cassette de grandes éxitos que fue engullido por los avatares de la historia. Durante mucho tiempo, manifesté mi horror por toda la estética de los 80 y Twisted Sister parecía encarnarla a la perfección. Pero Snider tiene un dominio total del escenario, tiene un carisma inigualable, sabe cómo amansar a cualquier público. Canta con mucha fuerza y convicción, pese a los años su voz conserva su vigor. Como él mismo lo anunció, el set mezcló clásicos de la banda, con canciones de su nuevo disco, We Are The Ones, y algunas sorpresas. Entre las cuales destaca un cover de Nine Inch Nails, Head Like a Hole, un cover de Soundgarden, Outshined, en tributo a Chris Cornell; siendo un momento bastante emotivo, al igual que una breve mención a Dio y una versión muy interesante de We're Not Gonna Take It, dedicada a todas las víctimas del terrorismo internacional. Con ello, Snider demostraba porque tiene bien merecido su estatus de leyenda. En realidad, él debió haber cerrado el show, pues opaca la prestación de todas las otras bandas. Hizo algunas referencias a Simmons, pues entre Kiss y Twisted Sisters hubo ciertas fricciones, y como bien lo dijo el vocalista, si Kiss tiene el himno nacional del rock and roll, Snider cerró su performance con el himno internacional del rock and roll: Highway to Hell y se robó el show.


Difícil rivalizar con un frontman de ese calibre y justamente, Gene Simmons no es un frontman y cuando interactúa con la audiencia es un poco raro. Fue el plato fuerte, la razón por la cual asistí a ese concierto y la verdad es que fue un set muy entretenido. Simmons tiene un carisma peculiar y se lo veía contento en el escenario. Hay que destacar el gran trabajo que hizo la Kiss Army Bolivia, yo creo que esa devoción de los fans le cayó muy bien al bajista; le encanta ser el centro de atención y mal que mal, en Bolivia, hay una sólida base kissera, y para esa comunidad fue el acontecimiento más extraordinario en décadas, y creo que Simmons lo sintió de esa manera. Se mostró muy agradecido con el público y con los fans. Sin embargo, creo que daba lo mismo ver a una banda tributo. Sonó bien, pero Kiss es un espectáculo visual, sin su armadura plateada Simmons es solo un viejito excéntrico y bastante cachondo. Pocas sorpresas en sí, pero lo disfruté: es una pequeña realización personal. Fue una bonita experiencia escuchar a Simmons cantar esas canciones que son parte de mi vida. Deuce, Cold Gin, Parasite, War Machine, son canciones que adoro; fue interesante incorporar Domino al set, es una canción que Kiss debería volver a tocar, y la sorpresa fue Charisma, rara vez interpretada en vivo. El set cerró de manera tradicional con Rock and Roll all Nite y fue una fiesta, con el público que empezó a subir al escenario y a llenar los espacios vacíos en las graderías. Fue un buen momento, una linda experiencia y una bonita noche. Y lo que es más importante, Simmons hizo una promesa: de regresar con Kiss, y espero que la cumpla, pues en este pequeño país tercermundista también adoramos a esa banda y sus trajes despampanantes, el espectáculo más arrogante del mundo.

Realmente todo funcionó casi a la perfección y muestra que en Bolivia se pueden hacer conciertos y festivales con profesionalidad, por eso mismo hay que apoyar todas estas iniciativas. Tal vez al año la cartelera sea más interesante y cumpla mejor con las expectativas.

  

lunes, 30 de enero de 2017

Kiss Rocks Vegas (2016)


Cuando salió este disco no le presté mucha atención, la banda suele decepcionarme con demasiada frecuencia, pero debo reconocer que el disco suena muy bien. Lo estoy redescubriendo y ahora me queda claro que este es uno de los mejores en vivos que tiene la banda y hay bastante de donde escoger. Kiss es una banda visual, es parte esencial del concepto y con los años el espectáculo se tornó colosal. La gira del Monster es de los espectáculos más impresionantes que he visto; es sin duda el mejor escenario y el mejor despliegue técnico que tiene Kiss. La banda está en muy buena forma, suena bien pese a que la voz de Paul Stanley se ha degradado considerablemente estos últimos años. Queda claro también, que Simmons y Stanley al fin tienen la banda ideal, con la que siempre soñaron: el sonido y la imagen clásica, pero sin Criss ni Frehley. Sigo pensando que Thayer y Singer deberían tener sus propios diseños, en Kiss nunca fueron cuatro personajes cuyos interpretes se podían reemplazar, eran cuatro individuos y los personajes son una extensión de la personalidad de cada uno. Me parece ofensivo que Thayer reproduzca los solos y los trucos escénicos de Frehley, hasta en la manera como se mueve, imita sus gestos. Singer tiene un estilo muy propio, en los 90 seguía los pasos de Carr, porque ese fue el instructivo, y los 2000 se le sugirió seguir los pasos de Criss. Pero, conserva su individualidad, Thayer parece un imitador y eso me incomoda. No obstante, este es el Kiss que mejor funciona y me gustaría que grabaran otro disco en estudio. 


Kiss tiene muchos en vivos, pero ninguno supera al legendario Alive !; además, algunas de esas grabaciones son decepcionantes porque tienen un sonido demasiado artificial como con el Alive III y el abortado Alive IV, The Millenium Concert. Por ello, este disco me dejó muy impresionado, porque restituye todo el poder del concierto. La calidad de la performance es excelente; podía haber entrado entre los mejores discos del año. La banda está en el mejor momento de su carrera y creo que era necesario dar testimonio de ello con un documento audiovisual de gran calidad, ello sin desmerecer el Rock the Nation, que en su momento también fue una sorpresa, el primer en vivo grabado con esta formación. 

Sin muchas sorpresas el set comienza con Detroit Rock City, usual en toda la gira del Monster; lo que sí resalta son las limitaciones vocales de Paul Stanley, pero la banda sigue dando un espectáculo extraordinario; el escenario, la calidad de la imagen, los trajes, el juego escénico, hasta lo que Gene Simmons anima a la audiencia, me dejó  con lágrimas en los ojos. Me trae demasiados recuerdos y me reconectó nuevamente con la banda; siempre voy a ser fan de Kiss.

Creatures of the Night es una de las sorpresas del set, rara vez interpretada en vivo desde a la gira del 93, hizo unas cuantas apariciones el 2004. Es una interesante adición al set y aquí también resalta la capacidad mimética de Tommy Thayer, pues reproduce con mucha fidelidad el solo de Bruce Kulick en el Alive III. Que la toquen en vivo no es una casualidad, los últimos 20 años Kiss ha vivido del legado de su prestigiosa carrera en los años 70, pero en los 80 también sacaron buenos discos y Creatures of the Night fácilmente está entre los cinco mejores discos de la banda. Me parece genial que recuperen parte de ese legado. 

Psycho Circus, canción epónima del esperado disco de regreso de la formación original que en los hechos fue solo un golpe de marketing; en ese disco Frehley participa en dos canciones y Criss en una. Es un fraude, Thayer ya era el guitarrista y lo tenían listo en caso que Frehley falle; la reunión fue todo un éxito, pero esa banda ya no funcionaba; Simmons y Stanley requieren sumisión absoluta y es por eso que la formación actual funciona muy bien, Thayer y Singer son buenos músicos, pero no tienen voz ni voto dentro de la banda. Con todo, esta canción se ha convertido en un clásico y vuelve al set con bastante frecuencia. 


Parasite, es una de las canciones más pesadas que tiene Kiss y de las mejores composiciones de Ace Frehley; de todos los músicos que pasaron por la banda, el guitarrista, es sin duda el más influyente, esa manera de tocar es única. Fue una pieza crucial para el desarrollo de la banda. Es una de mis canciones favoritas y es una canción que ha vuelto a ser parte del set regular de la banda y uno de los pilares en el desarrollo del metal.

War Machine, a lo largo de los 80 fue parte esencial del set, casi siempre antecedida o precedida del solo de Eric Carr. Después de la muerte del baterista, la dejaron de tocar y volvió de manera esporádica el 2004. Es la canción que cierra el Creatures of the Night, nadie diría que es una canción compuesta por Bryan Adams. Lo hizo para calar con el personaje de Gene Simmons y para darle un sonido más pesado a la banda. El disco llegó demasiado tarde, cuando ya habían perdido toda credibilidad y se hundió en las listas de ventas. Un dato interesante es que la voz de Gene Simmons suena bien, tiene una gran presencia escénica y sigue siendo impresionante que escupa fuego, resguardado en su armadura plateada. 

Tears are Falling, fue unos los hits que tuvo la banda en los 80, aunque rara vez la han interpretado en vivo; de hecho, fue una gran sorpresa que la incluyeran en el set el 2004. La banda no suele agregar rarezas. Otra canción que volvió sorpresivamente el 2010 fue Crazy Crazy Nights. De los 80 muy pocas cosas quedan, pero Kiss también sacó discos interesantes. Alguna vez Kulick se preguntó qué había sido de su legado, sus doce años en la banda que habían sido borrados sin misericordia. Es parte de la historia y no lo pueden negar; me gustaría escuchar más canciones de los 80 para equilibrar el set; no estaría mal que interpreten Fits Like a Glove o Young and Wasted, después de todo el Lick it Up es un gran disco y Kulick un gran guitarrista; el solo de Thayer lo imita hasta dónde puede.   

Deuce, clásico de los clásicos, es la canción que abrió los conciertos en toda la primera etapa de la banda, fue la canción con la cual Frehley hizo su audición y se ganó su lugar en la eternidad. Frehley también la toca en vivo pues considera que su aporte fue crucial para estructurar la canción y fue lo que esa banda necesitaba para lanzar su carrera. 


Lick it Up, igual de los grandes éxitos de la banda, inamovible desde la gira del 83. La única vez que salió del set fue cuando se embarcaron en el Alive/Worldwide Tour en 1996, la gira más exitosa de Kiss, por cierto. Volvió al set el 2000, y es muy raro escuchar a Frehley y Criss interpretarla. Esta versión que la vienen tocando, creo que desde el 2010, es la que más me gusta pues incorpora parte de Won’t Get Fooled Again en el puente, es un lindo tributo y de la mucha fuerza a una canción bastante aburrida. 

I Love it Loud, después de las canciones del Destroyer, el Creatures es el que está más representado en el set; es una canción que tocan con bastante frecuencia porque funciona muy bien en vivo. Faltó I Sitll Love You para tener un panorama completo del Creatures. Es una canción muy repetitiva, pero me encanta como suena la batería en la versión original; Carr tenía un sonido muy propio, fue una gran adición. Es una pena que lo hayan tratado tan mal, descartando sus composiciones y negándole su derecho a cantar. 

Hell or Hallelujah, la única canción del Monster y la única canción nueva que incorporan, lo que me parece una pena. El Sonic Boom y el Monster son discos muy buenos, después de todo. Habría sido interesante incluir, para la ocasión, Modern Day Delilah. Con eso habría estado muy feliz, pero no se puede tener todo en la vida. También faltó Outta This World, canción de Tommy Thayer y el habitual duelo entre guitarra y batería; Tommy solo cantó un verso en todo el concierto. 

God of Thunder, canción compuesta por Paul Stanley, valga la aclaración, como una suerte desafío lanzado por el bajista; curiosamente es la que mejor lo define: a modern day man of steel. Aquí la parte visual prevalece, es parte del ritual, el solo de bajo, la sangre, Simmons volando, es la glorificación del demonio; es el regalo de Stanley y el pilar de una sociedad muy lucrativa. Es una de mis canciones favoritas, sin duda la versión que más disfruto es la del Alive IV pues la orquesta realza el trabajo de la banda. 

Do You Love Me? en lo personal, nunca me ha gustado esta canción y el Destroyer no es un disco que escucho con frecuencia. Para la banda fue una experiencia necesaria pues ahí se convierten en músicos profesionales. El método Erzin, es algo que volvieron a reproducir cuando las circunstancias así lo exigieron; profesionalismo, ante todo, tratar a los músicos como trabajadores, recompensar la sumisión y la lealtad. La única versión que suelo tolerar de esta canción es la del Alive IV, pues nuevamente la orquesta le da un toque interesante. 


Love Gun, este disco sí me parece genial y es el que más escucho; aquí también lo visual prevalece, con Paul Stanley “volando” sobre el público. Siempre es un momento especial en el concierto. Considero que esta es una de las mejores canciones de Kiss, las guitarras y la voz se complementan muy bien; está muy bien construida y el solo de Frehley es excepcional. 

Black Diamond, si Kiss debería ser recordado por una canción debería ser por esta y no por I Was Made For Lovin’ You. El disco epónimo lo tenía todo para ser un hit, menos la producción, pues no reflejaba el poder de la banda en escena. Black Diamond es una pieza crucial en el set, generalmente anuncia el final del show. Creo que tenía trece años cuando vi un especial de Kiss, de esos que hacía la Obertura del Siglo XX, quedé muy impresionado por el juego escénico, cuando Frehley se arrodilla para ejecutar su solo, aquel que da paso a la sección instrumental. Un simple gesto, puede cambiar el curso de una canción. Si Singer es un mejor baterista que Criss, no es un mejor vocalista y creo que su principal error es tratar de sonar como Criss; pero lo interesante de esta versión es que incorporan los arreglos de su contraparte ochentera, siendo una variante muy interesante.

Shout It Out Loud; como muchas de las canciones de Kiss, esta es muy repetitiva, muy rara vez escucho la versión en estudio. Todo el set es un compilado de grandes éxitos, más centrado en los setentas con sus pequeños guiños a los ochentas. En los 90 Kiss prácticamente desapareció; y un disco que deberían recuperar es el Carnival of Souls. Del Destroyer, prácticamente todas las canciones han sido interpretadas en vivo, lo han explotado hasta el cansancio. En raras ocasiones han interpretado canciones de The Elder, pero nunca se han escuchado versiones en vivo del Carnival y creo que ya es tiempo, de incorporar al menos una canción al set, ahora que se cumplen 20 años. 

Rock and Roll all Nite, es la canción que suele cerrar casi todos los conciertos en casi todas las giras, infaltable y ritualístico, es también una de las características de la banda; sabemos en qué momento Simmons escupirá sangre, en qué momento Stanley romperá su guitarra. Es un espectáculo que conocemos, sin ninguna sorpresa y aun así quedamos satisfechos, aplaudiendo efusivamente y boquiabiertos. Es lo que ansiábamos y no fuimos decepcionados; el mismo Kiss de siempre, aunque más decaído con sus pelucas ridículas, ya con la vejez sobre los hombros. 



Es grandioso y, sin embargo, me deja esa impresión incómoda de estar viendo a una banda tributo que trata de reproducir hasta en los mínimos detalles a una banda que dominó el mundo hace ya 40 años. Pese a ello, es uno de los mejores conciertos que tiene la banda, es la paradoja que simboliza bien mi relación con un grupo que sin descaro confirma y reafirma su lado empresarial. 

El set acústico no es tan interesante, pues creo que nada podrá superar el impacto emocional y musical del Unplugged; la versión de Christine Sixteen es la más interesante, con un bonito juego vocal, y Love Her All I Can, rara vez interpretada en vivo y que también tiene su toque especial en su versión acústica. 



martes, 9 de agosto de 2011

Kiss Sonic Boom Over Europe / The Hottest Show On Earth (2010-2011)


Kiss es una de las bandas más influyentes pero también una de las más controvertidas; fueron pioneros en lo que vino a denominarse shock rock, siguiendo los pasos de Alice Cooper, incorporando elementos teatrales cada vez más complejos que inspiraron a toda una generación. Cómo olvidar la pirotecnia, las llamas desplegándose en el escenario, los trajes elaborados combinando el cuero negro con algunos matices blancos, el maquillaje, a Gene Simmons escupiendo fuego y sangre, la guitarra flameante de Ace Frehley, la ambigüedad sexual de Paul Stanley y la batería flotante de Peter Criss. Con un sonido agresivo y una imagen muy bien construida, Kiss dominó la escena musical a mediados de los 70 causado un impacto sin precedentes en un país absurdamente conservador y puritano, anticipando la onda de choque del Punk.

De 1974 a 1977, Kiss sacó al mercado seis discos en estudio y dos lives, sin duda su etapa más productiva y la más creativa a nivel musical. El primer disco sigue siendo un clásico, uno de mis favoritos, con un sonido potente y agresivo, situaba a la banda en un punto intermedio entre Black Sabbath y AC/DC; aunque el grupo tuvo que hacer muchas concesiones ante la casa disquera, si comparamos los demos con el disco oficial, es perceptible una clara diferencia, el disco tiene un sonido más limpio, incluso un poco más popero. Es el estigma que marcó a Kiss desde un principio, una banda de Hard Rock atrapada en un sello discográfico más orientado hacia el pop; Casablanca Records produjo artistas como Donna Summer, Cher o The Village People, gente muy alejada del estilo poco convencional de Kiss. Es uno de los factores que explica ese sonido más radio friendly que caracteriza prácticamente a todos sus trabajos en estudio. El segundo disco, Hotter than Hell, tiene un sonido más oscuro, con un producción menos trabajada, se asemeja más al sonido que Kiss tenía en vivo, aunque contiene temas muy atípicos como Goin’ Blind o Comin’ Home, que serán revividos para el legendario Unplugged, o incluso All the Way, tocado en vivo por primera vez en Australia el 2004; pero también tiene temas durísimos como Pariste o Strange Ways, Anthrax hace un cover del primero y Megadeth del segundo, nadie puede negar que  Kiss es uno de los precursores del metal. El Dressed to Kill, contiene temas interesantes como C’mon and Love me, She o Rock and Roll all Nite, pero que adquieren su verdadera dimensión musical en vivo. El Alive! es uno de los mejores discos en directo, junto con el Made in Japan de Deep Purple, el Live After Death de Iron Maiden, el Live at the East de Judas Priest o el Not Sleep’ Til Hammersmith de Motörhead, fue el trabajo que catapultó a Kiss a la fama, y ahí comenzaron los problemas.

El Destroyer es un disco más experimental, más profesional, más rebuscado con una producción impecable, el Rock and Roll Over regresa a la fórmula de los primeros discos y el Love Gun es la obra maestra que condensa todo el legado de Kiss, de lejos es el mejor trabajo de la banda, el punto culminante de su carrera; es el último álbum que grabarán como una unidad cohesiva. Luego se desatarán las rencillas entre el grupo; Peter Criss será sustituido en los siguientes discos por un baterista anónimo, Anton Fig, culminando con el despido del Catman y un notorio viraje hacia el pop. Después del Alive II comienza un lento e inexorable declive. Kiss deja de ser la banda que traumatizó a muchos padres de familia con esa iconografía violenta que los caracterizó en sus primeros años, para convertirse en un circo, en una caricatura de lo que alguna vez fueron, incorporando trajes coloridos cada vez más grotescos. Lo que nunca se le podrá perdonar a Kiss fue el hecho que se vendieron, convirtieron su imagen en un emporio empresarial. A finales de de los 70, en pleno auge disco, el grupo sacó a la venta un número exorbitante de artículos, desde condones hasta helados, pasando por máquinas de pinball, muñecas, comics, una película serie B y toda clase de chucherías. Kiss había perdido toda su credibilidad, dejaron de ser músicos para convertirse en mercaderes.

De esa etapa, 1978-1982, muy pocas cosas quedan, un éxito radial que sigue sonando en todas las fiestas y que fue un insulto para todos los fans de la primera época, I Was Made for Lovin’ You, una canción vomitiva que traiciona el ideario musical con el que Kiss nació. Los famosos solo albums, un simple golpe de marketing, que marcó la ruptura definitiva en el grupo, el Dynasty y el Unmasked, que son álbumes casi inaudibles, para después rematarla con el The Elder, un disco de rock progresivo tan alejado de la imagen que Kiss forjó. A principios de los 80, Kiss era una banda a la deriva y a ello se suma la penosa salida de Ace Frehley. El guitarrista se opuso tenazmente a todo el proyecto detrás de The Elder, pero sin Peter Criss en la banda, Frehley ya no tenía voz ni voto en la rimbombante empresa Simmons/Stanley; por eso se mostró poco cooperativo y grabó todas sus partes en su estudio privado. La mezcla final omitió casi todos sus arreglos enfurruñando al guitarrista que tuvo que esperar prácticamente dos años para finalmente salirse del grupo, cumpliendo todas sus obligaciones contractuales. En 1982, después del descalabro que generó The Elder, Kiss entraba al estudio dispuesto a utilizar todo el potencial rítmico de Eric Carr, haciendo equipo con varios guitarristas entre los que se destaca un tal Vinnie Vincent que luego calzará –por un tiempo– las botas plateadas de Ace Frehley. Creatures of the Night fue un renacimiento, es uno de los mejores discos de la banda y junto con el Lick it Up es una de las raras joyas que Kiss produjo en los 80. Pero ya nadie creía en el grupo y la grabación se fue por el caño, sin pena ni gloria, pasó prácticamente desapercibida. Entonces, la banda en un acto de desesperación decidió jugarse el todo por el todo y se sacaron el maquillaje; ahí Kiss murió, dejaron de ser una leyenda para convertirse en un grupo mediocre, una de las tantas hair bands que abundaron en ese década.

Vinnie Vincent se fue tirando la puerta o lo despidieron, según las fuentes, vino un guitarrista que todo el mundo ha olvidado y por fin el line up se estabilizó con la incorporación de Bruce Kulick que grabó un par de discos que no valen la pena ni mencionar. Ya en los 90, en pleno auge del grunge, Kiss sorprende al mundo con un álbum extraordinario, el Revenge, después de años de haber caído en la mediocridad la banda sacó a relucir un material bastante sólido que desató una fuerte “kissnostálgia”; y se embarcaron en una de las giras más exitosas de su carrera, cuyo testimonio es el Alive III que si bien no está a la altura de los anteriores muestra a una banda rejuvenecida que también comienza a valorar su legado. A mediados de la década se organizaron las Kiss Konventions, reuniones de fanáticos con un innegable toque religioso; Vincent hizo algunas apariciones, se puso nuevamente el maquillaje y tocó con algunas bandas tributos hasta que Simmons y Stanley le prohibieron utilizar la imagen del grupo. Peter Criss también hizo algunas apariciones y aprovechando esa euforia, Kiss realizó varios sets acústicos para un puñado de fans, tocando canciones a pedido del público, interactuando con la audiencia e incluso invitaron a Peter Criss al escenario augurando una posible reunión con la formación original. En 1996 Kiss volvía a ponerse el maquillaje, Kulick y Eric Singer –quien asumió el puesto de baterista tras la trágica muerte de Carr– fueron apartados discretamente y finalmente despedidos.

Kulick, quien se había partido el lomo por doce años con la banda, gestionó ante Mercury Records para que se editara el último disco de Kiss grabado sin maquillaje, Carnival of Souls; pero solo después de que una versión pirata circulará por internet la banda se vio forzada a lanzarlo el 97. No se hizo ninguna promoción y el álbum cayó en el olvido; no obstante, es una de esas joyas perdidas. Aunque sigue suscitando controversia entre los fans, a mi me parece excelente, uno de los trabajos más grandiosos de la banda y es una pena que nunca se lo haya tocado en vivo, pese a que Kulick mantiene en su repertorio alguna de esas canciones pues fue la fuerza motriz de ese disco. El 98, la banda edita el tan esperado álbum del regreso con la formación original, fue una enorme decepción, pues la grabación no tuvo la colaboración de Frehley y Criss, Simmons y Stanley monopolizaron la producción utilizando músicos “invitados”, por lo que el disco fue un fiasco, otro golpe de marketing que mostraba más las ansias de ganar millones que un legítimo amor por la música. No pasó mucho tiempo antes que Frehley se cansarán y colgara la toalla, Criss también se fue pero luego volvió, grabó un disco más con la banda, el pomposo Alive IV con su set eléctrico, uno acústico y otro sinfónico, hizo una gira más y finalmente su contrato expiró y no fue renovado. En los 2000 Kiss vivió de su legado, estancados en su pasado con una formación bastarda ya que a muchos fans les fue intolerable que Tommy Thayer y Eric Singer usaran el maquillaje y los trucos escénicos de sus antecesores; en el caso de Thayer su trabajo se limita reproducir casi nota por nota los solos de Frehley, una situación denigrante tanto para Thayer como para los fans. Pese a todo, la gente sigue comprado tickets para sus conciertos.

Kiss nunca dejó las giras pero habían abandonado la idea de volver a grabar un disco. Todavía no queda muy claro qué fue lo que los motivó a regresar al estudio, lo cierto es que a casi una década de su último trabajo, la banda regrabó algunos de sus clásico más conocidos, disfrutaron de la experiencia y comenzaron a componer material nuevo; el 2009 sacaron a la venta el Sonic Boom, un álbum que sorprendentemente equilibra muy bien el sonido de Kiss de los 70 con el sonido FM propio de los 80. Es un disco muy bueno, me dejó francamente sorprendido. Además es el primer disco, desde el Love Gun en el que los cuatro miembros intervienen en la composición y cantan, toda una rareza en la vasta discografía de Kiss. Su presentación en el Rock Am Ring 2010 me dejó pasmado, la banda pese a sus años luce en muy buena forma y a largo de la gira dieron muy buenos conciertos. Pero lo fascinante de todo esto, y es lo que me motivó a escribir este artículo, fue que un poco más sesenta conciertos fueron grabados y distribuidos entre la audiencia, como una suerte de suvenir que contiene un inmensa carga afectiva. No es la primera vez que Kiss hace algo semejante, el 2004 en la gira del Rock the Nation sacaron una serie de bootlegs oficiales de la gira y el 2009 volvieron a salir bajo el rótulo de Alive 35, finalmente el 2010 la gira estuvo dividida en dos partes: Sonic Boom Over Europe y The Hottest Show On Earth las que están muy bien documentadas. No deja de ser una experiencia fascinante para cualquier fanático pues uno asiste a la evolución de los sets, a los errores y las pequeñas imperfecciones de cada concierto, los gallos de Paul Stanley y las metidas de pata de Gene Simmons, por lo menos en tres ocasiones gritó el nombre incorrecto de la ciudad en la que estaban tocando, pero uno también puede percibir la rutina; Stanley cuenta las mismas anécdotas e introduce las canciones de la misma manera, utiliza las mismas frases, los mismos trucos para animar a la audiencia, en fin… es una banda atrapada por la rutina.

No hay duda que Kiss fue una banda influyente pero hoy en día es el vivo estereotipo de lo que la industria musical le puede hacer a un grupo, no es nada más que un espectáculo donde la creatividad ha sido marginada; Kiss trata de revivir su pasado, de hacer los mismos conciertos que hacía el 77, ya no busca superarse a sí mismo, pues se ha quedado estancado en un pasado grandioso que trata de reproducir sin éxito. Kiss es más la historia de un fracaso, un hundimiento premeditado, un suicido musical. El set de la gira es muy bueno pero es muy similar al de las giras anteriores, en realidad es muy parecido al repertorio de todas las giras después de la reunión, con una que otra variación. La gran sorpresa fue la incorporación Crazy, Crazy Nights, y el agravio directo a Frehley y Criss con el regreso de canciones como Shock me y Beth, temas que nunca fueron tocados sin Frehley y Criss. A mi deja un sabor amargo toda esta historia pues Kiss mostró a principio de los 90 que todavía era una banda creativa, que podía resurgir de sus cenizas pero nuevamente se estrelló en el conformismo y la mediocridad. Kiss quedó en el pasado y es mejor recordarla por lo que fue y no por lo que es, una empresa construida con un solo afán: el lucro.