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miércoles, 5 de abril de 2017

Los Fabulosos Cadillacs – Fabulosos Calavera (1997)



En su momento, Fabulosos Calavera fue casi un suicidio comercial; el inesperado éxito de Matador, una canción de relleno para condimentar una compilación de grandes éxitos, convirtió a los Cadillacs en un fenómeno de masas. Banda de rock, de fusión, pero ante todo de ska, es uno de los grupos emblemáticos de la escena noventera en Latinoamérica. Sin duda, El León (1992), marca un viraje e inicia una etapa de madurez musical. Más versátil; aunque profundamente arraigada a los ritmos latinos; Rey Azúcar (1995), tiene elementos más pesados y anuncia un cambio de dirección, pero nadie podía anticipar el impacto que provocó Fabulosos Calavera, es la culminación del desarrollo musical de los Cadillacs y a veinte años de su publicación, considero que es el mejor disco de la banda; aunque sigue dividiendo a los fans, pues se aleja demasiado del sonido fiestero y radiofónico de los primeros discos.  De hecho, si el fue laudado por la crítica, fue vapuleado por los fans que esperaban algo un poco más convencional, algo parecido a Matador o Mal Bicho, ritmos bailables con conciencia social, ideal para congregar. 

Fabulosos Calavera sorprende por su arrogante manera de combinar sonidos y estilos; de inicio, se percibe un ambiente más pesado y sombrío. El Muerto es de por sí una ruptura, es más crudo y rompe con el sonido habitual de los Cadillacs. A ratos se pone inusualmente agresivo. Es bastante complicado tratar de describir las canciones, pues unen demasiadas cosas, secciones muy suaves y otras bastante violentas. Surfer Calavera, sigue con ese estilo y mantiene la temática de la muerte, con un narrador espectral de fondo que le da un toque tétrico. El Carnicero de Giles/Sueño, alterna de manera indiscriminada dos canciones, Sueño, más cerca del jazz, con un toque bastante oscuro, con el Carnicero que es pura brutalidad metalera. Es claro por qué algunos fans se sintieron desconcertados y defraudados. Los Cadillacs, coquetearon con el rock, pero nunca de manera tan directa y enajenada. Sabato es una canción a la cual le tengo mucho cariño, nuevamente se destaca esa mezcolanza de estilos, la canción tiene un riff muy interesante que le da mucho cuerpo. Sobre héroes y tumbas es un libro que me fascina, una de las lecturas más densas que tuve mientras era adolescente y cambió mi manera de pensar, mi aproximación hacia la literatura y mi manera de escribir. La canción le rinde tributo y condensa bien el legado siniestro del autor.

Howen marca un giro en el disco; desconozco los aspectos técnicos, pero suena a una canción de marineros y abre una nueva temática: la nostalgia. Después de todo es una canción muy triste. Las que siguen retoman esa idea, la ruptura, algo irremediablemente derruido, devastado, dividiendo así al disco en tres secciones claramente diferenciadas. A Amigo J.V, lidia con la niñez perdida y el consuelo de la muerte; es una de las canciones más jazzeras que tienen los Cadillacs y mantiene esa atmósfera triste, es casi una marcha fúnebre. Hoy lloré canción, grabada con la colaboración del legendario Rubén Blades, al cual los Cadillacs le rindieron tributo en varias ocasiones, la versión de Desapariciones del En Vivo en Buenos Aires (1994) me parece grandiosa, es una cumbia triste muy dura. No sé mucho de géneros latinos, pero me parece que Hoy lloré está más ligada al Son Cubano, con una clara preeminencia de la percusión que le da un toque denso. La música es una forma de expiar las penas; la gente va y viene, el recuerdo del ayer se torna difuso, pero la música es lo único que prevalece, es lo que nos une, le da sentido a nuestras vidas, nos ayuda a enfrentar el dolor. No todo es Metal en la vida, buena música la encontramos en todo lado y creo que encerrarse en un estilo y en un género es muy reductor; la vida es demasiada corta como para caer en esencialismos y en triviales disputas dogmáticas. La canción que cierra esta sección es Calaveras y Diablitos y fue el hit del disco, pese a ser una suerte reggae lento con un mensaje no tan positivo. 

Il Pajarito abre la última sección del disco: la tormenta, y es demencial. Son las mejores canciones, no solo del disco, es lo mejor que han hecho los Cadillacs. La canción es la fuerza bruta de un temporal y la voz de Vicentico trasmite bien el dolor; con esto la banda rompe con todo su legado, escupe sobre el rostro impávido de sus fans y creo que, por eso mismo, deberían ser recordados por este disco. El más eléctrico de todos los álbumes del grupo. Niño Diamante, sigue con la misma idea, la temática marina y la tempestad; son las canciones más delirantes que tiene la banda junto con Piazzolla que es pura demencia. Es un Cadillacs como nunca antes hemos escuchando y nunca más lo volverían a hacer; La Marcha del Golazo Solitario (1999) retoma muchos aspectos del sonido clásico, al igual que La Salvación de Solo y Juan (2016). Por eso este disco es una agradable anomalía, rara vez interpretado en vivo, porque son canciones bastante complicadas y poco accesibles, es realmente la joya perdida de un grupo que puede hacer mucho más que canciones bailables y éxitos pasajeros. Amnesia es una de las canciones en las cuales realmente destaca la voz de Vicentico, es pura pasión. Un gran vocalista no necesita tener una voz pulcra e inmaculada, tiene que cantar con convicción, entrega emociones; es desgarrador y profundo, ese timbre vocal. A.D.R.B. (En Busca Eterna), no tengo idea de lo que significa, pero es un tango eléctrico que cierra el disco más interesante de los Cadillacs, por la crudeza de sus letras y por lo vanguardista que es. 

Yo creo que toda banda debería documentar sus giras; no todos tenemos la posibilidad de asistir a los conciertos; y solo en el escenario la banda revela su verdadero rostro. Fabulosos Calavera no tuvo una gira como tal, pero si hubo una serie de conciertos bajo el rótulo de Calavera Experimental Concherto, que son presentaciones excepcionales; la banda en el pináculo de su creatividad. Existen bootlegs de ello, creo que es la etapa más interesante del grupo y debería existir un documento oficial que dé testimonio.  



viernes, 10 de marzo de 2017

Naked City – Torture Garden (1989)




No recuerdo muy bien cómo caí con este disco; es una de las grandes virtudes de la era en la cual vivimos, podemos descubrir música variada y muy alejada de lo que solemos escuchar. Hace veinte años, conocía diez bandas y ese era todo mi horizonte musical. Hoy en día tengo la posibilidad de explorar cientos de bandas, y me siento muy agradecido por ello. 

Naked City, banda pionera de la propia vanguardia, es una mezcla caótica de diferentes estilos y géneros combinados con una violencia que la sitúa en el espectro del metal. Fundada en 1988 por el prolijo saxofonista John Zorn, con la idea de explorar los límites de la composición y la improvisación. Torture Garden lleva bien su nombre, pues podría provocar una apoplejía en quien lo escucha. Es simple y llana brutalidad sonora, frenética e inicua; el disco tiene 42 canciones y la más larga dura poco más de un minuto. Jazzcore, mezcla la forma libre del jazz con la fuerza bruta del punk más despiadado y salvaje. Esa manera de mezclar estilos era única en ese momento, nadie tuvo la desfachatez de hacerlo con tal alevosía. Luego se volvería un lugar común. 


Si bien los discos se parecen bastante entre sí, son una experiencia fuera de todo rango musical, lleva a la vanguardia hasta el vértice de lo absurdo de una manera brillante y única. Ese sonido demencial es casi una tortura física. Muchas bandas han reproducido ese enfoque, pero Naked City se sitúa en los orígenes despiadados e inclementes de esa maraña colosal de sonidos y estilos. Es un terreno musical muy escabroso, y no es fácil adentrarse en las profundidades de la locura hecha música; considero que es una experiencia necesaria, de cuando en cuando hay que bajar a las profundidades del infierno, uno regresa más sabio y sereno. 

Recomendado para todas las personas que disfrutan de la violencia psicótica y es un buen punto de entrada a la vasta discografía de Zorn. 



martes, 19 de mayo de 2015

Sumac - The Deal (2015)


Aaron Turner, años después de que la proverbial banda Isis se separara, se muestra como un personaje misterioso, reflexivo, más primitivo y conectado con la naturaleza. En este tiempo fue desarrollando algunos proyectos que ya tenía y creó otros nuevos. Una de las características comunes de estos proyectos es la originalidad, explorando sub-géneros muy específicos y en su mayoría densos.
Uno de estos nuevos proyectos es Sumac. Turner consiguió y convenció a músicos con los que se sentía cómodo, los cuales obviamente añadieron un poco de su naturaleza al disco a través de la interpretación de los instrumentos. Sin embargo es un disco pensado y compuesto enteramente por él. La afinación de su Telecaster es grave y muy pesada, tanto que los riffs suenan a una réplica de cerros que salen de la tierra y vuelven a enterrarse en el paisaje.
En segundo lugar está el baterista Nick Yacyshyn, reconocido como uno de los mejores en la escena hardcore/metal por lo que no es de sorprenderse que su participación sea impresionante. El tercer integrante, el bajista invitado Brian Cook (Botch, Russian Circles, These Arms Are Snakes, Mouth of the Architect !!!) completa el trio estelar.

Y la verdad que desde el Wavering Radiant de Isis que no disfrutaba plenamente de un disco con la participación mayoritaria de Aaron Turner. Una cuestión de gustos, los anteriores proyectos por más evocativos u originales que fueron, me costaron sin ser todos necesariamente menos accesibles.

En efecto, al igual que varios de sus otros proyectos, el primer lanzamiento de Sumac es un adobe. Pero la impresión o conclusión que rescato de The Deal es de cierto conocimiento que lleva a su vez a un nuevo entendimiento. Todo esto sucede en parte gracias a esta etapa de madurez donde el control de la dirección por parte de Turner y la ejecución de los músicos son casi impecables.

Como siempre apuntando a explorar, la línea musical se manifiesta como una especie de hardcore con un ritmo medio y con bastante contraste entre los abstractos pasajes ambientales (que me recuerdan a los momentos experimentales de Converge) y los riffs pesados, que son angulares pero poseen ciertos bordes conscientemente imperfectos. A todo esto hay que sumarle lo que hace que la ecuación se complete; los gritos primitivos y graves de nuestro personaje, que como siempre se manda un trabajo vocal fenomenal y en gran parte evocativo, aunque en esta ocasión no hace uso de su magnífica voz limpia.

The Deal logra transportar un sonido cavernícola y terrenal a niveles casi esotéricos. Un camino de sensaciones mundanas que luchan y logran convertirse en algo más, y en este andar se encuentra un cambio de mentalidad. Gracias a un sentido de urgencia catártico se desvela una falsa convención que no merece nuestro afecto. Entonces el contrato se deshace. Todo termina en Radiance of Being, la última canción, que irradia conclusión y paz.


sábado, 2 de mayo de 2015

Stargazer - A Merging to the Boundless (2014)


Este es uno de mis álbumes favoritos del 2014. Difícil de asimilar, pero de los pocos que sigue surgiendo.

Son casi 20 años desde que esta banda se formó pero su primer larga duración recién salió el 2005 The Scream That Tore the Sky, asimismo su segundo álbum ya hizo su apareción aquí en el Abismo.

A Merging to the Boundless tiene todas las bases cubiertas. Características que demuestran un  nivel de profesionalismo notorio. Por ejemplo el nombre del álbum que más o menos se traduce a “una fusión con lo que no tiene límite”, grandioso.  Por otro lado la producción orgánica y cristalina, que más allá del virtuosismo de sus integrantes y sin deteriorar la sinergia que logran, le da a la música aún mayor credibilidad. Añadirle el impresionante arte de la portada o las épicas visiones que evocan las letras.

El death metal y el black son totalmente feroces y predominantes en A Merging to the Boundless. Altars of Madness de Morbid Angel se me viene a la mente, pero con una cualidad progresiva al estilo Atheist e incluso Rush o Al Di Meola. Las brutales voces son variadas y lúcidas, mientras que al igual que en sus anteriores discos el bajo es el instrumento que manda en esta orquestra. Es el cable a tierra y al mismo tiempo la chispa.

Damon Good (bajo y voz) se hace llamar The Great Righteous Destroyer en esta banda; líder, vocalista, bajista y guitarrista también de varias otras agrupaciones entre las que se destaca una de las más imponentes de la escena actual, Mournful Congregation, en lo que a Funeral Doom se refiere.

Como en todo disco progresivo, el desarrollo y los puentes son soberbios. Sin salir de un sonido característico, los Stargazer coquetean intuitivamente y fugazmente con varios estilos extremos más tradicionales. Pero al final que sensación deja todo esto? Muchas veces no sabes que estás sintiendo al escucharlo, uno está al límite del equilibrio, intentando absorber la incisiva química que bulle a término medio. En definitiva con este disco Stargazer llega a generar combustión, ácida combustión. Un viaje hacia el caos, la médula del desconcierto.

Es natural que se nos haga difícil confrontar lo descomunal; en este caso la contemplación de Stargazer -la fábula que habla de una unión con lo ilimitado- toma una forma compleja, un camino que nos sobrepasa. Un disco que no está destinado a conquistar las masas pero que todavía va a rondar de vez en cuando en mis oídos y en los límites de mi conciencia, por mucho tiempo.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Solefald – Norrøn livskunst (2010)


Una nueva “Caída del Sol”. Lars Are Lazare Nedland y Cornelius Jakhelln nos presentan su séptimo disco en estudio. En lo personal, esta es una banda que me gusta mucho, por lo que tenía bastantes expectativas en este Norrøn livskunst (Arte nórdico de vivir). Afortunadamente, sobrepasó mis propias expectativas.

Creo que Solefald ha vuelto a dar un paso adelante, distanciándose una vez más de sus contemporáneos, para posicionarse nuevamente como una banda vanguardista, no solamente en Noruega o en los países escandinavos, sino como una banda totalmente innovadora a nivel global. Cada disco ha significado una búsqueda, no solamente musical, sino también existencial, reivindicativa históricamente y crítica además, con estos tiempos de modernidad. Este disco no es la excepción. Solefald son los grandes observadores, críticos y narradores de una sociedad, de una historia, de una generación.

Nos encontramos ante un excelente disco. Estos noruegos han alcanzado un nivel musical extraordinario. En comparación con trabajos anteriores, me atrevería a decir que básicamente y en esencia nos encontramos ante un black metal sumamente elaborado. En discos anteriores como en la Saga de la “Odisea Islandesa”, el abordaje al black fue un poco más disimulado y caótico, posiblemente la búsqueda musical iba por un camino más oscuro y experimental. También me imagino que tuvo mucho que ver en este disco, el Manifesto Futurista de Sturmgeist, otro de los múltiples proyectos de Cornelius, en el cual experimentó un regreso a la vena más pura del Black metal.

Cantado totalmente en noruego, este disco nos presenta una amplia gama de melodías y ritmos. La parte vocal es uno de los fuertes de este disco, en la que tanto Lazare como Cornelius alternan y juegan con las voces limpias y sucias, dándole un estilo singular a cada uno de los cortes. Destaca también la incorporación de voces femeninas, en este caso Agnete Kjølsrud, con un aporte realmente interesante en canciones como Song til stormen (Canción de la tormenta), Vitets vidd i verdi (Vitets ingenio en el valor) o Tittentattenteksti (uno de los mejores cortes del disco).

Me atrevo a decir que este disco este es el mejor trabajo de la banda hasta la fecha, en el cual son palpables las diferentes facetas y matices de estos dos músicos, todas ellas perfectamente cohesionadas, que le dan al disco un aire intenso, melancólico, épico y embriagador. Partes duras y agresivas por momentos, tranquilas, melódicas y reflexivas en otros. Partes en una onda setentera, saxos, pianos y los infaltables hammonds. En resumen un disco muy diverso y compacto, pero de una calidad musical digna de esperar de estos dos grandes músicos.

Con este disco, estos dos poetas y bardos, han vuelto a romper los esquemas una vez más. Puede que en esencia el disco navegue en las aguas del black metal, sin embargo, en la mayoría de los temas, la música va progresando y fluyendo y, de repente te encuentras sumergido en un complejo océano de sonidos, emociones y sensaciones. Es simplemente música.

Por todo lo dicho anteriormente, creo yo, que este es el trabajo cumbre de la banda. Una excelente síntesis, que resume el trabajo desarrollado por Solefald durante estos últimos quince años.