
“
Lo que nos separa de una banda promedio de black metal, es que no somos una de esas bandas, y por tanto no hacemos la mierda que se espera de una de ellas como tal”.
Esta es una declaración textual que Blake Judd realizó para
Deaf Sparrow Zine, misma que me parece muy apropiada para contextualizar y entender los diferentes componentes que forman parte de esta obra.
Por fin y después de muchos meses de giros y cambios de dirección, presento a todos ustedes una revisión del primero de los dos discos que forman parte del
Black Meddle. Dos discos angulares en la carrera de
Nachmystium e indudablemente, esenciales dentro de toda la movida extrema de norte americana.
Originarios de DeKalb, Illinois,
Nachtmystium banda liderada por Blake Judd, lleva tocando casi desde el año 2000. Luego de varios splits, lanzan en el año 2002 su primer LP:
Reign of the Malicious, al cual siguió
Demise del 2004,
Elogy IV un EP del 2004 y finalmente el
Instinct: Decay del 2006.

Los primeros trabajos pueden considerarse como trabajos enmarcados dentro del Black Metal estándar, los cuales según Judd, fueron “
un intento mediocre de tratar de sonar como Darkthrone o Burzum”. El disco de transición y en realidad de partida para este viaje, es indudablemente el Instict, en el cual ya se nota el cambio de rumbo y orientación en el sonido de la banda. En muchas de las entrevistas de este periodo, Judd reconoce haber incorporado en este disco algunas influencias de bandas de los setentas como los
Doors y principalmente de
Pink Floyd. Incluso, yo me animaría a decir que en cortes como la inicial
Instinct hay alguna influencia de
Alan Parsons o por su parte la
Decay, fluye en una onda tirada al
Tales from topographic oceans de
Yes.
Como antecedente, resulta muy interesante la entrevista realizada a Blake Judd por
Unholy Domine en el 2007. En aquel entonces, el líder de la banda sostenía abiertamente que “
le gustaba el Black Metal, pero que simplemente se aburrió de él”. También hacía referencia a su afición por la música psicodélica y en este sentido mencionaba una vez más la influencia de
Pink Floyd: “
Nosotros tenemos una gran influencia de Pink Floyd, lo cual es genial, ya que esto nos da la libertad para ser pioneros y recorrer caminos que hasta ahora nadie ha recorrido”.
Verdaderamente, este es el punto de partida de esta revisión y he ahí los conceptos e ideas que pasaban por la cabeza de Judd, que dieron origen este disco. En este sentido y para tener una idea más cabal de lo que estamos hablando, debemos por lo menos asomarnos muy por encima a lo que fue la obra de
Pink Floyd y la importancia de ella en el devenir del
Black Meddle.
En el año 1971,
Pink Floyd lanzó su quinto disco oficial en estudio:
Meddle. Considerado para muchos, como el disco de transición de esta banda. Entendida como una evolución del rock psicodélico errático de los primeros años, hacia un rock experimental más estructurado.
Este disco resulta ser además un trabajo bastante representativo por varias razones. Primero, por ser el primer disco en el que David Gilmour empieza a dar muestras de su talento como guitarrista y compositor; segundo, por ser el primer disco en el cual es ya palpable la complementariedad vocal e instrumental entre Gilmour y Rick Wright y; finalmente, por ser el disco en el cual se define el estilo y el camino que tomaría Floyd en sus trabajos posteriores:
Echoes es la canción que define todos estos conceptos.
Luego de este disco, el resto es ya es historia, dos años después
Pink Floyd se consagraría con el
Darkside of de Moon, al cual seguirían
Wish you where here,
Animals y finalmente
The Wall, el disco que cierra todo este período.

Una idea presente en todos estos discos, fue la figura de Syd Barrett y de como ese “brillante” puedo llegar a brillar en la locura. Una idea repetida, que posiblemente trataba de mostrar ese mundo caótico, psicodélico, decadente, además solitario y terrible de las drogas, pero desde la perspectiva del observador pasivo, que veía como lentamente un amigo entrañable iba perdiéndose cada vez más en este mundo de lúcida locura. Esta idea es fundamental en el desarrollo del
Black Meddle como veremos más adelante.
Volviendo a lo nuestro, luego del
Instinct: decay,
Nachtmystium pasó por una serie de cambios en la alineación, hasta que por fin Blake Judd consiguió consolidar el núcleo con el cual entró al estudio para trabajar en el próximo álbum.
Este grupo estuvo conformado por un selecto grupo, posiblemente, los músicos más sobresalientes de la escena de Chicago, como
Jeff Wilson en las guitarras, quien ya había trabajado en el
Instinct;
Sandford Parker en los teclados y sintetizadores, también conocido por su trabajo con
Minsk y
Circle of animals;
Tony Laureano en la batería, con una trayectoria impresionante como baterista de
Acheron,
Malevolent Creation,
Brujeria o
Skeletonwitch;
Zion Meagher en el bajo, también conocido por su trabajo junto a
Disinter y finalmente,
Chris "Professor" Black (
Dawnbringer) como productor, letrista y colaborador arreglista.

Así pues, Judd y este selecto grupo, lanzan en el 2008 el
Black Meddle Part I: Assassins. Si el
Instinct había dado los indicios de un nuevo rumbo en el sonido de la banda,
Assassins fue la consolidación del cambio.
Este es el punto de quiebre para
Nachtmystium. En este disco, Blake Judd y compañía, dieron rienda suelta a su creatividad, aventurándose a explorar con nuevos sonidos, lo que realmente marcó la diferencia con respecto al resto de las bandas contemporáneas.
Assassins llevó la música extrema norte americana a otro nivel. El híbrido resultante fue una amalgama de sonidos, desde el black más ortodoxo, pasando por el atmosférico, por el rock espacial, lo experimental y terminando en lo psicodélico. No por nada en alguna revisión, este disco fue etiquetado como “
black-delic”. Etiqueta que en lo personal, define a la perfección lo que es este disco.
Es en este punto en el que cobra vida la influencia del
Meddle de
Pink Floyd. Abre el disco
One of these nights (que genial analogía con
One of these days, tema que abre el
Meddle de
Floyd), una introducción impresionante que da paso a la
Assassins, un verdadero himno de la banda y estoy seguro que también para toda la escena black metalera de Chicago.
La parte final de
Assassins, es otro viaje por rumbos turbulentos, nos encontramos ante una especie de space-black. Stanford Parker nos devuelve a ese space-rock psicodélico tan característico de los primeros trabajos de Floyd. La batería de Laureano es impresionante, alternando a la perfección partes blacks muy intensas, con unos ritmos punkeros a toda marcha.

Otro de los puntos altos del disco es
Code Negative, un tema muy intenso, pero a la vez melancólico, en la que la oscuridad se va apoderando de tu alma. En este corte resalta el valiosísimo aporte de
N. Imperial (también miembro de
Imperial y
Twilight), aportando unas voces oscuras, susurrantes, casi etéreas. El trabajo de Laureano nuevamente impecable, con una soltura y contundencia que hacen honor a su nombre, bien ganado a punta de contundencia y brutalidad.
Resulta fundamental mencionar los últimos tres cortes del disco, en realidad concebidos como una sola canción dividida en tres partes. Aquí nuevamente se hacen presentes las ideas que utilizaba Floyd, separando canciones largas en diferentes partes. La primera de ellas,
Seasick (Part 1: Drowned at dusk), una introducción triste pero a la vez muy emotiva, con unos solos de guitarra realmente elocuentes, los cuales corren a cargo de otro invitado,
Matt Johnsen (
Dawnbringer).
Seasick (Part 2: Oceanborne), es la canción quiebre del disco, es simplemente rock interpretado con una soltura y calidad realmente fuera de serie. Resalta en este corte las líneas de saxo interpretadas por un gran amigo de la banda,
Bruce Lamont, también conocido por su trabajo en
Yakuza, otra banda de la escena de Chicago.
Según declaraciones del propio Blake, la idea de incorporar saxos en esta canción, provenían precisamente de la idea de hacer algo parecido a lo que años atrás había hecho
Floyd en discos como el
Darkside o el
Wish. Y la idea plasmada en este corte, cumplió de sobremanera con lo esperado.
Seasick (Part 3: Silent sunrise), es el corte que cierra el disco. Un tema emotivo, sereno, pero a las vez melancólico y desgarrador. Esta es la esencia del
Black Meddle!!!
La duda que tengo hasta ahora, es si precisamente esta canción
Seasick, guarda alguna relación conceptual con la
Echoes del
Meddle, tema que precisamente tiene al mar o al océano como parte de su estética y colectivo. Lo que sí es curioso y bueno, depende también de la perspectiva de cada uno como oyente, la Echoes, puede que esté dividida precisamente en tres partes. ¿Será esta una simple casualidad o un intento premeditado por evocar esta canción desde una perspectiva más oscura?.
Ahora, posiblemente el tema de fondo en este disco, es el debate y la lucha interna de Blake con las drogas fuertes, principalmente la heroína. A lo largo del disco, Chris Black es el encargado de introducirnos en este mundo caótico y decadente. Es precisamente en este punto, en el que
Nachtmystium retoma el tema de las drogas, como lo hizo
Floyd respecto a Syd Barrett, pero no desde la perspectiva del observador pasivo y en tercera persona que ve el problema desde afuera, sino todo lo contrario, una observación en primera persona y desde adentro. El tema es polémico y controversial, y aunque este es parte del hilo conductor de este disco, prefiero no entrar en más detalle. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Que más les puedo decir, las palabras sobran.
Assassins es por demás una obra maestra, un trabajo conceptual llevado al extremo. Un disco que en cierta medida re posicionó al metal extremo norte americano a nivel mundial, a la vez de consolidar definitivamente los cimientos y el sonido de la escena de Chicago. Por demás, el disco definitivo en la carrera de Blake Judd.
