domingo, 21 de mayo de 2017

Chris Cornell: se apagó la voz dolorosa


La introspección es un precipicio en la oscuridad. De vez en cuando el precipicio toma a algún caminante de los tobillos y lo engulle sin advertencia ni explicaciones. Chris Cornell caminó en la oscuridad, se bajó del escenario y, en un momento de soledad, se entregó al precipicio. Nos dejó la áspera, melodiosa y dolorosa cadencia de su voz, que ahora invade los oídos de sus millones de admiradores ahogados en la pena y la desconcertación. 

Quienes amamos la música de Chris no podemos evitar escucharlo con la mano puesta en el control del volumen, porque sabemos que cada segmento de sus canciones merecen intensidades distintas. Su música tiene ritmos y patrones volcánicos. Primero, los versos murmurantes, casi inaudibles… como el burbujeo de la lava debajo de una delgada capa de tierra. La voz de Chris transita tibia en escalas casi inofensivas, siempre con la mirada hacia adentro explorando el ingreso al cráter. 

Después, ocurre un temblor. Sube el volumen. Un cambio de melodía o de armonía. Chris empieza a abrir la herida. La desgarra lentamente y a veces, se apoya en una pausa de silencio para agudizar el golpe. Su voz se quiebra y todo empieza a nublarse. Su boca deja salir el dolor. La tierra no deja de temblar, y en la cúspide del cráter, la silueta de ese hombre delgado, poseído, que lleva dentro de sí el peso entero del mundo, abre sus pulmones para dejar escapar una erupción incontenible y profunda. A veces, sólo por unos breves segundos para devolvernos otra vez al pulso de un inquietante silencio. 

Limitar su legado al grunge sería una enorme injusticia. Sin duda Cornell dejó su estampa en ese género intenso, efímero y suicida. Avanzó por su carrera en el limbo de los inclasificados, los inclasificables, aquellos que hacen huir a cualquier categorización. Inestable, su carrera, como lo fueron también sus composiciones. 

Soundgarden fue el proyecto que le dio visibilidad. Junto a Alice in Chains ambas bandas lograron alejarse de la locura punk desenfrenada de Nirvana, para disminuir el tempo, profundizar las melodías y refinar las letras en una época donde los jóvenes vivían en un errante contacto con sus dolores e inseguridades. En la parte técnica esto implicó un trabajo mucho más sofisticado en el manejo de las líneas vocales, combinándola con la potencia de la potencia vocal heredada de los grandes vocalistas de la década de los 70 (Morrison, Plant, Gillan, entre otros), pero con la melancolía y espíritu reflexivo del folk.

Temple of The Dog, uno de los side-projects más conocidos es repertorio obligado de los amantes de la turbulenta transición cultural de fines 80’s, principio 90’s y son un exponente claro del existencialismo musical que definiría la música del resto de la década. Su colaboración con Eddie Vedder en "Hunger Strike" será un perdurable himno de los más grandes duetos de la historia del rock. 

Audioslave, una de las bandas más sorpresivas apareció en el ocaso de la década de los 90. Combinó la innovación musical del metal hardcore de Morello, con la herencia introspectiva de Cornell, quien ya había realizado para entonces varios proyectos solistas. La combinación fue una visita proximal a la perfección. Los ex-integrantes de Rage Against the Machine dejaron su esencia instrumental prácticamente intacta, al punto que en algunas canciones uno puede casi esperar el ingreso del rapeo agudo y desafiante de Zach de la Rocha. Pero no, ese ya era territorio de Cornell. Los punteos de Morello y los murmuros de Cornell ya habían sellado una unión indisoluble, un sello indeleble, como la voz de Mercury y la guitarra de Brian May

Sin duda la guitarra acústica fue la mejor compañera de la dolorosa voz de Cornell. El rasgueo de las cuerdas en una caja de madera en perfecta armonía con la aspereza de sus cuerdas vocales. Ambas en sociedad, capaces de estremecer e interrumpir el tránsito de las nubes. Con la guitarra acústica, él reinterpretó canciones de otros artistas, opacando la calidad y profundidad de sus versiones originales. Si no fuera por él, posiblemente no hubiese prestado atención a la perturbadora letra de "Billie Jean", un tema de angustia y tristeza atrapado en la producción estilizada bailable del pop ochentero, sin desmerecer el genio de Michael Jackson. Lo propio hizo con el cover “I Will Always Love You” de Dolly Parton inmortalizado por Whitney Houston. Él y su guitarra no mostraron reserva tampoco al ingresar en territorio de grandes como los Beatles, Led Zeppelin, Metallica, U2 y otros.

Cornell fue un vocalista inconfundiblemente poderoso, un poeta perturbado, un compositor audaz e imponente, todos ellos metidos y amalgamados en la carcaza de un hombre tímido, simple e introvertido. Su voz dolorosa se apagó sin gritar. El legado artístico de Chris Cornell se queda acá, y con él la oportunidad de hacer de este duelo una oportunidad para abrir heridas, y, siguiendo la ruta de su canto, hacer que la música nos devuelva aquello que la vida nos quitó.

Escrito por Enrique MacLean



jueves, 18 de mayo de 2017

Discos esenciales de Thrash Metal (Dieguex)

Con este post, abrimos una serie de tops en los que presentaremos nuestras listas de discos esenciales de Thrash metal.

Hacer este Top, ha sido una experiencia reconfortante. Primero por el hecho de tener que escarbar en mis recuerdos. Los discos que aquí presento, son prácticamente mis orígenes, discos con los que empecé esta larga travesía. Discos que han ido moldeando mi identidad, discos a los que les debo mucho. Algunos de estos discos, me acompañan siempre y son frecuentes en mi playlist, a otros los desenterré después de mucho, y en buena hora, porque son parte también de ese entrañable pasado.  

Hacer la lista, no ha sido fácil y mucho menos tener que asignarles un orden en esta lista. Al final, creo que ha sido el afecto y la pasión, quienes han puesto a cada disco en su lugar. Esta ha sido una experiencia emotiva, la de volver a encontrarme con mis raíces, con mis inicios. Un encuentro o una consolidación, con estos discos que han sido parte de mi adolecencia y al final, de mi vida; ya que casi después de casi 20 años siguen aquí, como un testimonio del tiempo y como un testimonio de una época gloriosa, la cual añoro con cierta alegría y también melancolía.
Sin más, aquí le dejo mi lista…

15. Annihilator - Alice in hell (1989)


A principios de los noventa, recién entraba el cable en La Paz. Era la primera vez que teníamos acceso a canales como MuchMusic, y pillar el Power30 fue toda una revelación. Fue precisamente en este programa en el que vi por primera vez el video de la Alison Hell. Y este video, abrió mis oídos a nuevos sonidos. Me enamoré de la velocidad, de la elegancia, de la técnica y de la pasión del Jeff Waters. Oriundo de Ottawa, Waters siempre fue el amo y señor de su banda, y sus obsesiones con el alcohol y las drogas, fueron una constante y el factor que determino tantos cambios en la alineación de la banda. Sin embargo, la alineación de este disco, es la clásica. Waters además de ser un prodigio de la guitarra por naturaleza, fue uno de los primeros guitarristas de escuela, lo cual se refleja en cada una de sus composiciones. Y este disco, obviamente no es la excepción, es una muestra de thrash speed técnico a más no poder. Uno de los mejores discos de metal surgidos desde tierras canadienses.

14. Sodom - Agent Orange (1989)


Para mi este sigue siendo hasta ahora el mejor disco de esta banda alemana. Liderados por Tom “Angelripper”, venían de lanzar el disco en vivo “Mortal way of life” (1988), por lo que tenía la presión de presentar algo nuevo. El resultado fue este, uno de los discos más brutales del thrash metal alemán. El tema principal, basado en el temible “Agente Naranja”, una de las principales armas químicas usadas por los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, es uno de los mejores temas de la banda, y desde luego, un clásico del thrash metal en general. Este disco tiene una peculiaridad, la incorporación de un nuevo guitarrista, Frank “Blackfire” Gosdzik, quien fue el responsable de darle una mayor técnica y profundidad a la banda. Los riffs que se despliegan en este disco son brutales, y vienen precisamente de la mano de Blackfire. El disco que confirma la importancia de Sodom dentro de la “Trinidad teutona”.

13. Nuclear Assault - Game over (1986)


Expulsado de Anthrax, el bajista Dany Lilker empieza con esta su nueva banda, que contaba entre otras cosas con John Connelly como guitarrista y vocalista, quien precisamente había sido el primer vocalista de Anthrax.  Completaban el cuarteto Glenn Evans y el violero Anthony Bramante. Fieles al estilo neoyorquino, este primer disco de la banda, es un thrash metal super duro, pero introduce varios elementos punkeros y del hardcore que enmarcan al disco dentro del thrash-crossover. Una de las cosas que más me gustan de este disco es la voz del Connelly, que tiene un registro muy peculiar y es precisamente lo que le da a Nuclear su sello característico. Pero no se engañen, este es un disco de thrash metal de altísimo nivel. Una joya del thrash metal de los 80.

12. Coroner - No more color (1989)


Contemporáneos de Kreator, Destruction y Sodom, esta banda para mí, es el mayor exponente del thrash metal suizo. Con una discografía casi perfecta, creo que este disco es el que resume lo que verdaderamente es Coroner. Un disco duro, intenso técnico y por momentos hasta progresivo. Los tríos siempre tienen una magia y un poder especial, y esta no es la excepción. Marquis Marky siempre fue un baterista excepcional y además el letrista de la banda; Ron Royce era un bajista de primera, la conexión, el punto de convergencia y articulación, además un vocalista alucinante; y Tomy “Baron” Vetterli, el virtuoso, el genio de la guitarra, el clásico, el progresivo, el estudioso. Una combinación increíble. Un disco que, sin lugar a dudas, es una obra maestra y un clásico no solamente dentro del thrash metal, sino dentro del metal en general.

11. Believer - Dimensions (1993)


A mí siempre me gustaron los discos con aires vanguardistas. Y para mí, esta es la gran excepción dentro del thrash metal, es un disco tan evolucionado y vanguardista para su época, que da elementos suficientes para ponerlo a la altura del Focus de Cynic, Elements de Atheist o del Individual de Death. Y es que este es uno de mis discos favoritos de los noventa. Es un disco raro, eso no lo puedo negar. Para esa época, muchos de los fans de la banda quedaron un poco perturbados con el resultado final del disco. Tampoco podemos dejar pasar por alto, que esta banda siempre se declaró abiertamente cristiana, con un mensaje directo que iba en esa línea; sin embargo, en este disco las letras cambian sustantivamente, plantea un nuevo debate, toda una discusión científica y filosófica sobre la existencia de dios. Es el resultado de una mezcla extraña, por momentos, es un thrash sumamente pesado y agresivo, por momentos es sincopado y hasta progresivo. Lo que más resalta en este disco, es la parte final, la “Trilogía del conocimiento”, un viaje rarisimo, que incluye violines e incluso una parte lírica con voces femeninas. Hoy en día escuchamos muchas bandas de este estilo, pero yo creo que Believer fueron los precursores en este tipo estilo. Es básicamente algo así como, una “opera thrash” 

10. Forbidden - Twisted into form (1990)


Los “Kings of the Hill”, la mejor banda de la segunda ola de la Bay Area juntamente con Testament. Forbidden desde siempre fue una de las bandas más técnicas del thrash gringo. Una de las primeras bandas en ser considerada como banda de virtuosos y estudiosos, una de las primeras bandas con guitarristas de escuela. Y este disco, es precisamente eso, una muestra de thrash metal duro e intenso, técnico y muy bien elaborado. A este disco no le sobra ni le falta nada, es impecable, desde la voz del Russel Anderson, las violas de Locicero y Calvert, el bajo siempre preciso de Camacho y claro, la bestialidad de la bata de Paul Bostaph (no por nada después de este disco partió a Slayer a cubrir la plaza de Lombardo). Uno de los clásicos del thrash metal de todos los tiempos.

9. Sacred Reich - Surf Nicaragua (EP) (1988)


Este es un disco que me marco desde la primera vez que lo escuche. Procedentes de Phoenix, Arizona, este cuarteto siempre se caracterizaron un hacer un thrash metal cañero, pero con un alto contenido social y político. Temas como el “sueño americano”, la igualdad racial, o el problema armamentista, siempre estuvieron presentes en sus discos. En esta ocasión, la canción homónima principal, era toda una crítica y además una sátira a la ocupación armada a Nicaragua, representada por una generación de jóvenes estadounidenses que creían estar jugando su propia versión de GI.Joe

8. Destruction - Live without sense (1989)


Creo que este es uno de los mejores discos en vivo de thrash metal. Mucho después vinieron los en vivo de Slayer y Metallica, pero este es uno de los discos que cierra con broche de oro toda una década del thrash alemán. El disco es una selección de los mejores temas de la banda, todos los clásicos están plasmados en esta maqueta, desde la inicial Curse of gods, pasando por la Mad butcher, la Release from agony o la Life without sense para terminar con la Bestial invasion. Destruction siempre fue una banda pesada y técnica. Una de las tres bandas que forman parte de la “Trinidad teutona”. Y en este disco, podemos escuchar y entender perfectamente el porqué.

7. Sepultura - Schizophrenia (1987)


Con toda seguridad, este es uno de los primeros discos de thrash que escuche en mi vida, muchísimo antes de haber escuchado Metallica. Y es que en esa época no tenía ni idea de que era este tipo de música, pero sabía que era la cosa más dura y pesada que había escuchado hasta ese momento. Y creo que no por nada, este disco se convirtió con los años en mi disco favorito de Sepultura, y lo sigue siendo hasta ahora. Después de escucharlo y escucharlo, creo que es el disco más thrasher de la banda, especialmente por los riffs. Y realmente, este es una maravilla de disco, temas clásicos como la Escape to the void, Inquisition Symphony, Scream behind the shadows o la nueva versión de la Troops of Doom, una canción que, además, definió a toda una generación (en los noventa, ¿que banda que estaba empezando no tocó este cover?). Sepultura fue y de lejos, la mejor banda del Brasil, e indiscutiblemente, la mejor banda que salió de Sud América. Y fue precisamente, este disco con el que iniciaron su ascenso a la fama.

6. Overkill - I hear black (1993)


Posiblemente, este es el disco atípico en la discografía de esta banda neoyorquina. De hecho y estéticamente hablando, es la única portada que no utiliza para nada el color verde, tan característico en todas las portadas de la banda. Esto ya nos sugiere algo. Musicalmente, es un excelente disco de thrash metal, el sonido de la banda encarando una nueva década. En muchos sentidos, mantiene la esencia de la banda pero, por otro lado, es el único en el que Ellsworth y D.D. Verni, se arriesgan a incursionar por otros rumbos, en cierta forma es un disco muy experimental e innovador. Este es un disco emotivo y muy personal, y refleja una de las facetas más duras y oscuras de Bobby “Blitz” Ellsworth. Sin ninguna discusión uno de los mejores discos en la amplia discografía de Overkill.

5. Slayer - South of heaven (1988)


Slayer es una de las bandas más importantes, no solamente dentro del thrash, sino también dentro del metal en general. Su discografía de los ochenta es casi perfecta y va de menos a más, con cada disco la banda iba evolucionando y rompiendo barreras. Era la época en la que aún existía compañerismo y aún no había egos, eran todavía una banda. Por esta razón, fue muy dificil elegir el disco más representativo de esta banda, al final me gano la nostalgia. Este es un disco con el que alucino de principio a fin, como lo hacía hace 20 años. Los riffs son increíbles, melódicos pero pesados a la vez, Hanneman y King en su mejor versión, la batería impecable de Lombardo y Araya cantando particularmente bien, incluso muy bien diría yo. Un disco de clásicos, la South of heaven, Mandatory suicide, Behind the crooked cross o el genial cover de Judas, la Dissident agressor. Un disco para la posteridad!!!.

4. Sadus – Chemical exposure (1988)


We need DTP, death to possers is what I mean”. Estoy seguro que este debe ser uno de los discos más radicales, violentos y veloces de los ochenta. Procedentes de Antioquía, California, este cuarteto fue uno de los pioneros al llevar al thrash metal a un siguiente nivel. Primero por la bestialidad de la forma de cantar del Travis, con un dejo chillón y visceral muy propio; segundo por la velocidad de las violas de Darren Travis y Rob Moore, que prácticamente sentaron las bases del speed metal. La batería siempre fue una ametralladora, y es que John Allen era un tipo intenso cuando se trataba de pegarle a los parches. Sin embargo, el sello principal de la banda y lo que sin duda la coloca a un nivel privilegiado respecto a sus contemporáneos, es precisamente el bajo alucinado de Steve DiGiorgio. Una verdadera bestialidad, uno de los bajistas más veloces del metal en general; además intenso y sumamente técnico, en resumen, un prodigio. Dudo que de su generación exista un mejor bajista de thrash, salvo Cliff Burton. No por nada DiGiorgio participo junto con Chuck en los mejores discos de Death. Clásicos como la Certain death, Torture, Undead, Sadus Attack o la Hands of fate. Una joya y además, uno de los discos fundacionales en el metal

3. Kreator - Coma of souls (1990)


Una de mis bandas de la vida. Mille Petrozza, el líder indiscutible de la banda, siempre se ha caracterizado por haber sido un innovador, y a lo largo de la discografía de esta banda, podemos ver que la banda ha pasado por muchos cambios y por muchos estilos, pero en el fondo siempre teniendo al thrash metal como base. Muchos de los críticos o seguidores de la banda, consideran a este disco como una continuación del "Extreme agression" (1989), para muchos además su mejor disco. Puede que sea así, pero creo que este disco, aunque si bien tiene mucho del Extreme, va mucho más allá. El sonido y la producción son mucho más refinados, es más técnico y mucho más melódico. No es tan veloz como el Extreme, pero sus riffs son mucho más sólidos y potentes. Otra particularidad de este disco, es que al trio de siempre, Petrozza, Reil y Fioretti, se suma un segundo violero, nada más y nada menos que Frank Blackfire. Para mí, la banda más importante de la “Trinidad teutona”. El Renewal es un disco que me alucina, pero sé que ya es otra cosa; sin embargo para mí, este es el mejor disco de Kreator de toda la vida.

2. Metallica - Ride the lightning (1984)


La discusión de lo que era y lo que fue Metallica, siempre va a ser un tema que generará polémica. Después de tantos años, yo sigo convencido de que este es el mejor disco de la banda, también el más puro; y además siempre he creído que este es un disco fundacional, no solamente en el sonido de Metallica, sino también un referente para toda una generación de bandas que estaban emergiendo en la Bay Area junto con Metallica. Era un disco, que empezaba a cimentar y consolidar las bases del thrash metal como estilo, con una identidad propia. En este disco, hay verdaderos himnos como la Ride the lightning, For whom the bell tolls, Fade to black, Creeping death o la The call of Ktulu. Una maravilla de disco, con cada uno de los miembros haciendo un trabajo fantástico, pero como siempre es Cliff Burton quien deja su sello para la posteridad en la For whom…,  Y otro detalle no menos importante, las dos últimas canciones de Metallica, que iban con la firma del Dave Mustaine.
1.    Megadeth - Rust in peace (1990)


Una genialidad de disco. Más allá de gustos, sin ninguna discusión este es el mejor disco de Megadeth y además uno de los mejores discos de la historia del metal. Para este disco Mustaine estrenaba nuevo line-up, junto a su compañero de la vida Dave Ellefson, se sumaban Marty Friedman como violero y Mick Menza como batero. Este resulto ser el line-up clásico de Mega, la mejor alineación, la que después de tantos años todos esperábamos que volviera a juntarse. Y es que este disco es mágico, tiene una vibra increíble, es agresivo, técnico, melódico, emotivo. Clásicos de la vida como la Holy wars, Hangar 18, Take no prisoners, Five magics, Tornado of souls, Down patrol o la misma Rust in Peace...Polaris. Un disco impecable de principio a fin. Un punto alto en la carrera del Dave Mustaine. Como fans siempre estaremos agradecidos por esta joya de disco!!!!


domingo, 7 de mayo de 2017

El porqué Hellfest se mantiene por encima de otros festivales


Actualmente, la competencia mundial de festivales no deja de crecer y es producto de esta demanda que los organizadores no solo buscan mejorar las condiciones sino además diversificar las ofertas para los diferentes tipos de fans. Desde festivales inmensos como Rock in Rio, Rock am Ring, Wacken o en este caso Hellfest, hasta aquellos más pequeños que, en conjunto, se esfuerzan por juntar en sus espacios a las mejores bandas posibles.

El año pasado fue una ocasión muy especial para el Abismo, Sebas cruzó el Atlántico para asistir a esta gran fiesta y vaya aventura la que tuvo. Fue muy grato verlo y compartir con él esta experiencia. Al igual que muchos otros, visitar el Hellfest se ha convertido en una visita anual que nadie desea perderse.


Es importante mencionar que la organización toma en cuenta los comentarios de los fans. Razón por la que en 2016 se agrandó con un nuevo diseño el Warzone, con terrazas, shows de fuego y una gigantesca estatua de Lemmy. Al parecer este año, y escuchando las plegarias de los fans, decidieron agrandar el espacio delante de los Main Stages al doble! Y lo más increíble aún es que no venderán más entradas, suena a que cada uno tendré el espacio suficiente para su headbanging. Además se menciona ya, mejoras en la entrada y para el Cashless, lo que significaba infinitas colas en las horas pico y por ende perderse tiempo valioso de los shows. ¡Realmente no puedo esperar a ver que más nos tienen preparado!.

Sobre lo anterior, la cabeza de la organización Ben Bardaud comentó:

"Mantengo mi idea de que un festival se alimenta de todo tipo de incidentes para convertirse en una experiencia global y no sólo una sucesión de conciertos. ¡La escenografía, el ambiente, los encuentros son todos elementos que ayudan a que el festival sea un evento único!."


El sistema de las tarjetas Cashless, permite de manera online cargar anticipadamente dinero para evitar las mencionadas colas. Algo aún mas importante es la cantidad de material que se recicla, en 2016 se logró reciclar un 46% de total de la basura producida en todos los días del festival. Si esto me parecía ya muy sobresaliente en los festivales alemanes donde cada uno recibe bolsas para su basura y de hecho uno lleva algunas extras por si acaso, no dejar botada tu basura donde sea y peor aun contaminar lugares alejados de las ciudades es muy importante. En el Hellfest existe todo un equipo de voluntarios que trabajan durante todo el festival, explicando y repartiendo bolsas a los miles de asistentes, además de que al dejar estas bolsas en las áreas indicadas, se entregan tickets para el sorteo de pases vip para el próximo año o artículos del merch.

Este año los escenarios principales ofrecerán bandas como: Deep Purple (último tour), Phil Campbell and the Bastard Sons (bueno saber que sigue activo), Rob Zombie, Ministry, Slayer, Wasp, Queensryche o el interesante proyecto Prophets of Rage con integrantes de Rage Against the Machine, Cypress Hill y Public Enemy.

Los otros escenarios no podrían quedarse atrás ya que, ¡tienen sus propio festival para los fans de cada género!.

Programa Oficial HF 2017
· ALTAR (death metal): Autopsy, Obituary, Exhumed, Opeth, Pain of Salvation, Crypt Sermon (donde toca en la batería Enrique S. ex Octubre Negro), Coroner, Metal Church, Emptiness

· TEMPLE (black metal): Emperor, Skepticism (una de las mejores bandas de funeral doom), Marduk, Scour (Phil Anselmo vuelve este año), Ghost Bath, Alcest, Deafheaven, Monolithe (banda francesa de doom)

· VALLEY (stoner/heavy rock y doom metal): Electric Wizard (la banda stoner doom de culto), Pentagram (ojalá Bobby Liebling no falte), Monster Magnet, Baroness, Primus, Slo Burn (John Garcia no puede faltar en el HF), Blue Oyster Cult, Clutch, Hawkwind (!), SubrosaUfomammut (pesado y más allá), Chelsea WolfeBongripper (no hay mejor ni más creativa banda de doom).

· WARZONE (hardcore/punk): The Dillinger Escape Plan (esperando que se hayan recuperado para entregar uno de sus intensos últimos shows), Suicidal Tendencies, Agnostic Front, D.R.I, Rancid

Si creen que este line up atrae a casi todos, es quizás por el motto “Un festival hecho por los fans para los fans”. Por lo mismo, considero que logran juntar no solo bandas mainstream sino muy buenas bandas underground de doom y stoner, que para fans como yo llegan a ser los verdaderos highlights en esta fiesta. Este after movie resume perfectamente lo vivido en 2016, este año como en anteriores la expectativas son altas.


Para más información en general sobre el festival, bandas participantes, controversias y tips para el que tenga planeado visitarla, pueden leer los posts escritos anteriormente en el Abismo:

jueves, 4 de mayo de 2017

Recomendaciones breves

Les presento algunos discos que, para mí, son los que últimamente se han ido afianzando entre mis discos favoritos en lo que va de este año.

Siguiendo la línea del anterior post del Machi, presento dos discos de death metal, los cuales complementan esta lista de lo que hasta ahora creo que es de lo mejor de death que ha salido en lo que va del año, por lo menos son propuestas diferentes y en cierta manera originales dentro del estilo.

Espero que disfruten de esta selección de los discos:

Falls Of Rauros - Vigilance perennial (2017)


Una de las bandas sobrevivientes de la época dorada del USBM. Portland, sigue siendo el centro vital de donde provienen todas estas bandas, que llevan al Cascadian Black Metal, como el sello de identidad propia. Fieles a su origen, esta banda se lanza en caída libre por estas cascadas y se adentra además por sus bosques.  

Este es un disco que tiene ese componente folk bien arraigado con la naturaleza, pero también tiene ese black típico y característico que lo emparenta con todo este movimiento. Sin embargo, lo nostálgico de este disco, es toda esa onda inmersa, bien tirada al post-rock y al post-metal de finales de los 2000. Por eso digo que esta banda es una de las sobrevivientes, porque mantiene aún la esencia de las bandas de esa época y de esa generación.

Después de la separación de Agalloch y el cambio de rumbo de Wolves in the Throne Room, parecería que Falls of Rauros están destinados, y por mérito propio, a mantener viva la esencia del Cascadian Black metal.  

Extremity - Extremely fucking dead (2017)



Procedentes de Oakland, California, este resulta ser el último proyecto de Aesop Dekker (Vhol, Worm of Ouroboros, ex-Agalloch, ex-Ludicra). Pareciera además que a Dekker, le gusta alternar y vincular en sus proyectos a músicos del género femenino, esta no es la excepción. En esta ocasión le acompañan la bajista Erika Osterhout y, Marissa Martinez y Shelby Lermo en las guitarras.

Este disco, es una excelente dosis de buen death metal. Pesado y muy técnico, el título del disco creo que lo define a la perfección. Al escucharlo, es casi imposible no encontrar la influencia de Carcass. Y es eso, casi un balance entre el sonido visceral de Symphonies of sickness y lo melódico del Necroticism. Ese juego de voces viscerales son un claro reflejo de ello, al igual que esos solos con ese aire peculiar a lo Steer/Amott.

Posiblemente este no sea el disco de death metal más original, pero sin lugar a dudas, es un disco que vale la pena escuchar.

Venenum - Trance of death (2017)


Una de las sorpresas del año. Procedentes de Bavaria, esta banda nos presenta su primer LP, un disco de death metal digámoslo así, novedoso. En cierta manera, va en una onda muy similar a la de Tribulation por lo oscuro y siniestro de su música, como si se tratara de la banda sonora de una película de horror, sin embargo, la banda se dispara por otros rumbos, hacia un viaje a través de los limbos en un “trance de muerte”.

Son siete cortes los que conforman este disco, la primera una intro con unos violines tristes y apremiantes. En las siguientes tres canciones, la banda va desarrollando un death metal tenebroso y en cierta manera fantasmagórico; en las últimas tres, que conforman la trilogía “Trance of death”, la banda termina de soltarse y se van para otro lado, incluyendo partes hasta más ambientales y progresivas, pero ojo, la atmósfera que predominante sigue siendo bien siniestra.

En fin, creo que es bastante complicado describir el sonido de este disco. Hace falta escucharlo para entender a cabalidad el concepto y la trama en la cual nos envuelve este disco. Desde ya, me animo a decir que este es uno de los discos más interesantes en lo que va del año.


Morast - Ancestral void (2017)


Sigo creyendo que es un mérito componer un disco basado en formulas clásicas y que al final termine sonando a algo más contemporáneo y a la vez diferente. Bueno, algo así es lo que encuentro en este disco.

Estos alemanes, nos presentan un disco bien oscuro y opresivo. La portada, alucinante por cierto, es un reflejo de lo que transmite este disco, es ese intento de salir de esas oscuridad, de ese encierro y buscar la libertad hecha luz.

Básicamente, estamos hablando de un death metal bien pesado y cadencioso en sus riffs, que en cierta manera derivan en una especie de doom. Sin embargo, en la forma de cantar y en los riffs, les encuentro mucho de bandas como Morgoth o Unleashed, incluso algo de Protector, y es que tiene algo de esa esencia del death alemán de la vieja escuela; pero también tengo la sospecha de que estos señores, son adoradores de Candlemass.

Una de las cosas que me gusta de este disco es la parte vocal que, por lo lento de los riffs, el vocal más que estar cantando, parecería estar haciendo una recitación, casi cavernosa, desde las profundidades de ese encierro.  
  
Pero de las seis canciones que forman parte del disco, es en la quina, Loss, en la que se hace más evidente esa influencia doomera, con un riff muy tirado a lo Black Sabbath.

Un disco más que recomendado, para los amantes del buen doom.


miércoles, 26 de abril de 2017

Recomendaciones breves 3ra parte

A puro death metal llega esta tercera entrega de las breves recomendaciones, un género que siempre está entre mis favoritos, sea el año que sea, siempre surgen discos de death que valen mucho la pena; en lo que va de este año, es uno de los géneros que en definitiva más estoy escuchando, gracias discos como los 5 que presento aquí para compartir con todos ustedes y que quedan completamente recomendados.

Ensnared – Dysangelium (2017)


Banda sueca que poco a poco, estoy seguro, irá haciéndose un espacio entre estas bandas de la nueva ola escandinava que tienen la idea fija de dejar huella profunda en el universo metalero. Con miembros de la banda de heavy metal tradicional llamada Trial, y que luego de un demo y un EP, este cuarteto debuta con fuerza en este “Dysangelium”. 6 canciones de death metal crudo y 5 interludios que permiten a la banda experimentar un poco. Un álbum que requiere paciencia pero que al final retribuye. Sale a la venta el 5 de mayo.


Artificial Brain – Infrared Horizon (2017)


Banda gringa de death metal técnico que ya en su debut “Labyrinth Constellation” del 2014 levantaría un hype tremendo y convencería a cuasi todos que es una buena banda, y no por nada: mientras el vocal entrega sus voces guturales cavernosas y brutales sin tregua, los otros 4 músicos conceden toda su sapiencia en sus instrumentos de manera sorprendente; logrando así, una unión que si bien otras bandas también la hacen, creo que hoy en día son muy pocos los grupos que realmente aciertan como los Artificial Brain… Con este “Infrared Horizon” la banda nos convence que son una gran banda y que merecen toda la atención dispensada. Un seguro top en varias listas de fin de año.


Ingurgitating Oblivion – Vision Wallows in Symphonies of Light (2017)


A partir del review que leí de este disco en la página de los Yourlastrites (y que recomiendo se lea igual), realmente dije tengo que escucharlo… y me sorprendió… Es un disco de solo cuatro canciones, de larga duración obviamente, pero que demuestran la tremenda capacidad de estos músicos alemanes para componer y ejecutar la complejísima música que desarrollan. Utilizando a Gorguts y Ulcerate, solo como parámetros, este disco definitivamente dará de qué hablar a la largo del año.


Vampire – With Primeval Force (2017)


Vampire es otra banda de esta ‘nueva’ generación escandinava que vengo siguiendo desde sus inicios con el gran debut homónimo del 2014, el preciso EP titulado “Cimmerian Shade” del 2015, y finalmente este “With Primeval Force” de este año, que en definitiva es su mejor trabajo, se posesionan en los radares firmemente con esa mezcla de death sueco de la vieja escuela, melodías y duetos de guitarra meidenescos y thrash alemán igual de la vieja escuela. Realmente un discazo.


Firespawn – The Reprobate (2017)


El segundo disco de esta superbanda sueca conformada por Alex Friberg (Necrophobic, ex-Trident) en el bajo; Matte Modin (Skineater, The Hidden, ex-Defleshed, ex-Dark Funeral, ex-Nonexist, ex-Infernal), en la batería; Victor Brandt (Dominion, Entombed A.D., ex-Aeon, ex-Entombed) en las guitarras; Fredrik Folkare (Necrophobic, Unleashed, ex-Scudiero, ex-Siebenbürgen) en las otras guitarras; y finalmente el gran L-G Petrov (Entombed A.D., ex-Morbid, ex-Nihilist, ex-Allegiance, ex-Entombed, ex-Comecon) en las voces. Debo decir de entrada que me gustó mucho más que su debut “Shadow Realms” del 2015, e inclusive más que los trabajos de los Entombed A.D. Lo encuentro mucho más sólido, completo, mejor armado y compuesto. Cada una de las 10 canciones, son una prueba real del poder de estos cinco experimentados músicos. Un acierto .al igual que la tremenda portada de Paolo Girardi, responsable de oscurísimas portadas de bandas como Black Breath, Power Trip, Chthe'ilist, Manilla Road, etc., que sale a la venta este viernes.




viernes, 21 de abril de 2017

Deep Purple – InFinite (2017)


Es muy inusual que una banda legendaria supere o siquiera se acerque al éxito de antaño; y sin bien la reunión, del line-up clásico de Deep Purple, fue recibida con mucho entusiasmo, rápidamente encallaron. Para el grupo fue muy difícil darle continuidad al Perfect Strangers, los problemas seguían ahí; las rencillas entre Gillan y Blackmore, las quejas del guitarrista y el poco profesionalismo del vocalista. Siendo sinceros, Gillan era un desastre en vivo; su voz se degradó considerablemente y él nunca quiso admitirlo, forzando su voz, hasta convertirse en una caricatura de sí mismo. A finales de los ochentas, Deep Purple era una banda que sonaba mal, no encajaba en la escena y la decisión más prudente era ponerle un punto final. The House of the Blue Light fue un desastre crítico y comercial, en la gira la relación entre Blackmore y Gillan llegó a un punto muerto, una vez más. La primera vez, el vocalista renunció, esta vez fue despedido. 

Reproducir la fórmula Rainbow tampoco fue una solución y la banda nunca se sintió muy cómoda con Joe Lynn Turner frente al micrófono; cabe señalar, que Turner era un desastre en vivo también, cantando incluso peor que Gillan. No tenía la presencia escénica ni el carisma para liderar a la banda. Sigo pensando que Purple podía funcionar con otro vocalista; Blackmore se inclina por Turner porque también es un compositor y ayuda a cimentar el sonido de la etapa más comercial de Rainbow; era obediente y un buen aliado, pero no funcionó. EMI también hizo mucha presión para que Gillan vuelva en miras al 25 aniversario de la banda. Le siguió un disco bastante pesado, aunque intrascendente y una gira suspendida porque Blackmore decidió abandonar el barco. La banda estuvo a punto de colapsar, otra vez; y como no podían darse el lujo de perder tanto dinero, otro guitarrista asumió gustoso la tarea y terminaron la gira. El poco conocido, pero fundamental Mk VI, con Joe Satriani, rejuveneció el sonido y se dieron cuenta que podían continuar sin Blackmore. 

Satriani por razones contractuales no pudo convertirse en miembro oficial de Deep Purple, pero recomendó a un guitarrista. Recuerdo con nitidez la primera vez que escuché el Purpendicular; era otra banda, pero sonaba muy bien. Sin embargo, lo que me hizo recuperar la fe en el grupo fue el en vivo que sacaron poco después: Live at the Olympia' 96. Era una banda totalmente renovada; en su momento Bolin no pudo llenar el vacío, titubeaba y el público no se lo perdonó. Morse, desde un inicio toca con mucha confianza, apropiándose canciones olvidadas. Es un guitarrista fenomenal y a nivel instrumental la banda nunca sonó tan bien, rivalizando de cerca con los años de gloria. Desde entonces, nunca bajaron el ritmo y han sacado muy buenos discos. El Bananas, el primer disco sin Jon Lord, fue una sorpresa; laudado de manera casi universal por la crítica. Hasta la voz de Gillan brilla; era un disco que tenía todas las de perder y realzó el interés por la banda que nuevamente salía en las portadas de las revistas especializadas. El Rapture of the Deep, tiene momentos alucinantes y Don Airey hace un trabajo impecable. 

En vivo el MkVIII no tiene la misma fuerza, al buen Don Airey le falta la furia y el sonido devastador de Lord. No obstante, fue una gran adición a la banda. Es un gran compositor y tiene un rango musical muy diverso. Inaugura la etapa más creativa del grupo, desde los años 70. Ya son cuatro discos en estudio, cinco en vivos y 15 años en la carretera; pocas bandas de ese entonces pueden jactarse de lo mismo. El Now What ?! rebasó por completo todas las expectativas, al ser un éxito crítico y comercial, el primer disco en alcanzar el top 20 UK desde 1988. Hasta la banda quedó atónita. El disco es genial, con una producción impecable, metódico y riguroso en la ejecución, porque hay química en la banda; los cinco participan del proceso creativo que se nutre de la contribución permanente de sus miembros. Cuando Deep Purple se reformó, Blackmore fue muy claro, el control creativo lo tenía él y Glover, Gillan escribía las letras. Cuando llega Morse, la banda recupera parte de su identidad, pues las canciones se van construyendo en los ensayos, en las largas horas de improvisación; es un grupo que disfruta de esos momentos, obrando al unísono. Y el Now What ?! goza también del impulso creativo de Bob Erzin, siendo coautor de todas las canciones.
  
Las personas que esperan toparse con el sonido clásico de la banda se llevarán una sorpresa, esto es otra cosa, va por el camino que inaugura el Purpendicular. Era necesario matar a la bestia mítica para generar una unidad cohesiva. El InFinite encaja muy bien en esa línea. Es un grupo que no duda en tomar riesgos, aunque su base musical sigue siendo el blues. Con la ayuda de Bob Erzin, Deep Purple publica, tal vez, el disco más sólido de la era Morse; uno de los pocos que puede ser escuchado de principio a fin, en el vasto catálogo de la banda. El título del disco, anuncia dos cosas: el legado púrpura es infinito y al mismo tiempo este puede ser el último disco. La edad avanzada y los problemas de salud, ya son una carga demasiado evidente. En vivo lo dieron todo, estos últimos veinte años; podrían retirarse dignamente. Claro, me gustaría que saquen un par de discos más, pero la banda no puede ir más lejos. Tal como lo anunció Paice, es la gira de despida y se puede extender por un par de años. Y es una excelente manera de cerrar una carrera prestigiosa; es un momento de celebración, para conmemorar todas las etapas de la banda, para honrar la memoria de Tommy Bolin y de Jon Lord; y escuchar con el mismo entusiasmo toda su discografía. 

Time for Bedlam, comienza de una manera muy rara; por el tono parece un canto gregoriano robótico. Pero es una canción excelente, muy Purple, con ese balance entre los teclados y la guitarra, con Paice golpeando con la misma fuerza y con eso toques neoclásicos, emulando los mejores años de la banda. Sigo pensando que el eslabón débil es Gillan, me cuesta soportar su timbre vocal; en el disco hace un gran trabajo y escribe muy buenas letras. En vivo, tiene que aceptar de una buena vez que ya no llega a los tonos agudos. 

Hip Boots, es rock and roll contemporáneo y Gillan canta muy bien, también tiene reminiscencias del sonido clásico. Los teclados resaltan, aunque en vivo no tienen esa presencia, tienen un sonido más opaco. Pero es realmente impresionante como Airey pudo llenar el vacío, dejando una marca muy personal. Hubo un tiempo en el cual era imposible imaginar a un Purple sin Blackmore ni Lord; y aquí estamos, con otro tecladista que encajó perfectamente en el sonido de la banda. Airey reclamó el lugar que le correspondía. 


All I Got is You, fue el segundo single con sus toques jazz y blues, muestra bien todo el potencial de Mk VIII; tiene una progresión muy típica de la era Morse, mezclando diferentes estilos y secciones, similar en estructura a Watching the Sky, Sometimes I Feel Like Screaming, Sun Goes Down o Rapture of the Deep; esta formación tiene un sonido y una forma de componer muy característicos. 

One Night in Vegas, retoma muchos temas comunes en la narrativa Gillan, es música de fondo en un bar; una noche loca como las que todos tenemos de cuando en cuando. El alcohol es un viejo consejero y en el caso de Gillan un compañero constante. Aunque se ha ido calmando con los años, el vocalista sigue arrastrando su reputación de borracho. La canción tiene elementos blues y un sonido al estilo de Tom Jones o Tony Bennett o Joe Cocker, espectáculos usuales en Las Vegas, aunque más pesado e innegablemente púrpura. Es muy difícil establecer cuál es la característica del sonido de la banda, los discos son muy diferentes entre sí, aunque tienen componentes similares: la batalla constante entre los teclados y la guitarra. 

Get me Outta Here, creo que es uno de los discos más blues de todo el repertorio y eso le da una cohesión interna muy interesante, algo que no tiene los otros discos, más eclécticos y dispersos; creo que ahí está la mano de Erzin, siempre tan riguroso y exigente, estructurando las ideas y dándole cuerpo a las canciones. Y éstas se encadenan muy bien, dando una agradable impresión de armonía
The Surprising, uno de los aspectos más relevantes del disco son las letras, Gillan está en muy buena forma y canta muy bien cuando respeta los límites de su rango vocal. Dejando a un lado las rimas fáciles y el humor salaz, Gillan narra historias, le da vida a los personajes; me gusta mucho en tono que utiliza en esta canción, más acorde a su edad. Otro aspecto que destaca es la formación clásica de Airey, por eso calza bien en los zapatos de Jon Lord; los dos primeros disco de la era Morse ponen a los teclados en un segundo plano, es una herencia de las imposiciones Blackmore. Desde el Bananas, resaltan y dominan el sonido. 


Johnny’s Band, aquí Purple regresa a ese su sonido comercial que me incomoda un poco, extrañamente no fue lanzado como single, aunque es una canción que está sonando en las radios europeas. Creo que es la más débil del disco, sin restarle ningún mérito. 

On the Top of the World, de regreso al sonido blues pesado, retomando ejes de la narrativa Gillan: las noches, las chicas, el alcohol y de por medio el vacío que deja todo eso. Lo único que no me gusta de esta canción es el fade-out justo cuando estaban desarrollando una interesante sección instrumental, y es una verdadera pena, se corta bruscamente, la canción fue inútilmente mutilada. 

Birds of Pray, el efecto vocal hace eco con Time for Bedlam y abordan temas similares, cerrando muy bien el disco. Pese a los pequeños defectos, es un disco grandioso, con ese solo final que queda para la eternidad; el infinito púrpura, colosal y soberbio. Solo puedo sentirme agradecido por todo lo que han hecho, por todos los recuerdos.

Roadhouse Blues, es más un encore aunque encaja bien en el sonido del disco. Estaba muy escéptico por el resultado; y una vez más los Purple me cerraron la boca. Si Gillan cantara así todo el tiempo, sería genial. De regreso al principio, una banda ensayando en un garaje, tocando sus canciones favoritas. Con todo, es muy triste admitir que esto termina aquí, 50 años de música. “The future's uncertain/ And the end is always near. / Let it roll, baby, roll…”